Benching

Hace poco leí sobre una nueva tendencia en relaciones sentimentales, denominada “Benching” Se trata de una dura situación en dónde uno de los involucrados, decide utilizar como vía de escape al otro, sin darle derecho de réplica. Un acto de egoísmo, justificado por una infinita posibilidad de turbias situaciones amorosas previas.

Qué ocurre o cómo funciona. Embaucan al otro individuo de una forma inconsciente, desean que esa persona permanezca pero que no presione o se involucre demasiado. Y qué ocurre si eso sucede, bien pues bloquean cualquier tipo de contacto, evitan mantener la comunicación, evaden la responsabilidad y las consecuencias de sus actos. Si el juego se sale de control, no se abandona, simplemente se pausa y esperan a que el terreno sea firme para atacar de nuevo. La inestabilidad emocional que experimentan estas personas los hace no desistir y mantener cerca a esa persona que les proporciona aquello que extrañan o añoran, y una vez que han saciado esa deficiencia vuelven a desaparecer.

En pocas palabras, utilizan al individuo como un salvavidas humano que los mantiene a flote pero nada más.

Si bien nadie obliga a nadie a estár, lo cierto es que las relaciones humanas son complejas y mientras uno se sumerge en la agonía del pasado y los demonios que no le permiten progresar. La “víctima” por llamarla de alguna manera, debe decidir entre un abanico de posibilidades nada favorables, por ejemplo, terceros de por medio. Porque efectivamente, el compromiso y la fidelidad es nula. Y es ahí donde realmente se debe cuestionar si vale la pena denigrarse al punto de saberlo y aún así querer continuar y no valorarse como individuo.


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