No conocerte

Qué glorioso fue no haberte mirado aquella noche ni haberme tropezado contigo;

qué glorioso fue el haberte pasado de largo y no haberte saludado;

qué glorioso fue que no me vieran contigo ni tomarte de la mano;

qué glorioso fue no desearte las buenas noches ni haber prometido un futuro contigo;

qué glorioso fue ignorar tu saludo por la mañana y mi rutina haber seguido;

qué glorioso fue no besarte;

qué glorioso fue no abrazarte;

qué glorioso fue haber mantenido mi cordura;

qué glorioso fue desayunar sin sentir amargura;

qué glorioso hubiese sido si esto fuese verdad;

porque la gloria sin ti la habré perdido.

Regrésenme a la noche en que te conocí

para al fin conocer esa gloria que tanto sueño

y no sean sólo suposiciones

porque mi corazón ya no siente emociones.