Sobre el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario
Después de leer tantos comentarios y declaraciones de varones y mujeres, veo que le están dando más bola a las cosas que menos importan. Se me ocurrió que estaría bueno separar las cosas que están buenísimas de las que son medio una garcha para que las segundas no eclipsen a las primeras.
* Está buenísimo: que se haga todos los años en nuestro país un evento por y para mujeres argentinas que viajan desde todas partes y se reúnen para debatir sobre sus derechos, sus convicciones, su pasado, su futuro, las leyes, el arte, la sexualidad, la sociedad y más.
- Es medio una garcha: que todo haya terminado con los ya conocidos disturbios durante su tradicional marcha de cierre.
* Está buenísimo: que se hayan juntado en Rosario 70.000 mujeres interesadas en la lucha contra esa estructura prehistórica que las pone un peldaño más abajo en un montón de aspectos solo por tener vagina, y que muchas veces les cuesta la vida.
- Es medio una garcha: que un pequeño grupo de esas 70.000 haya elegido, para hacerse entender, las pintadas y la violencia física contra la ciudad que las recibió.
* Está buenísimo: que se esté hablando tanto del Encuentro Nacional de Mujeres.
- Es medio una garcha: pintadas con frases como “Matá a tu novio” (?) y “Comer carne es de heterosexual” (?).
* Está buenísimo: ver a tantas mujeres haciéndole frente a la Iglesia.
- Es medio una garcha: que la bronca que hay contra los destrozos y las pintadas no la haya día a día contra los femicidios y las que mueren abortando en lugares insalubres.
- Es muy una garcha: la violencia con la que la Iglesia reprime a la mujer desde hace miles de años.
- Es terrible: que en unos días quizás ya no se hable tanto de las mujeres, ni de la Iglesia, ni del aborto, ni de los femicidios, y que mientras las pintadas se vayan borrando se van a seguir muriendo muchas mujeres cada semana por cuestiones totalmente injustas que fueron debatidas el pasado fin de semana en talleres, charlas y espacios del Encuentro Nacional de Mujeres; a la par, seguramente, el fútbol seguirá generando enfrentamientos violentos, pintadas y destrozos ya naturalizados de los que nadie hablará demasiado o de los que nadie hablará.