Marcelino Enorme

Marcelino tenía 15 años, era homosexual, y sus compañeros del colegio en Venado Tuerto lo cargaban porque era más sensible y delicado que los demás. Yo no lo conocí, solo vi esta foto y sé que era un chico tranquilo que leía libros al sol, seguramente como casi ninguno de sus compañeros.

Hace una semana llegó a la escuela con un arma que encontró en su casa y se suicidó ahí mismo.

Qué impotencia no poder hacerles entender a algunos cuán débiles son; los que necesitan molestar, cuestionar y dañar al otro porque no reconocen en él nada que sea parte de ese molde que siempre creyeron que tenían que llenar. Cómo te explico lo chiquita que tenés la cabeza si necesitás armar estructuras y acomodarte a reglas que encontraste o te impusieron para poder estar tranquilo con vos mismo. Cómo te muestro cuánto te falta recorrer. Marcelino estaba, sin dudas, por encima de todos los demás en ese aspecto, porque tenía su identidad bien clara, tanto que molestó a los inseguros de siempre. ¡Eran ellos los maricones!

Y sin embargo llegó el día en que no pudo aguantar estar en su propio cuerpo, ser él mismo, vivir su propia vida.

Empieza cuando le decís a tu hijo que se haga hombre y por hombre querés decir nada más que alguien que levanta cosas pesadas, hace el asado y juega a la pelota. Empieza en vos mismo cuando creés que sos muy macho para ir a ver la película de Gilda o para que animarte a decirle a un amigo que lo que se puso hoy le queda re lindo. Entonces lo disimulás con un “¡qué facha, campeón!” pero sin mirarlo a los ojos.

Y seguimos levantando baños para mujeres y baños para hombres, cosas rosas y cosas azules, y diciéndole a las personas quién puede ser sensible y quién no.

Cuando pienses cosas como “no sé de qué se siguen quejando los gays si ya se pueden casar” o “por qué no hay una marcha del orgullo heterosexual”, recordá que todavía hay gente que nació para ser enorme, como Marcelino, y se tiene que hacer cada vez más chiquita o simplemente desaparecer por culpa de la discriminación y ese asco disimulado que los que no pueden ser enormes llevan con orgullo.

Marce, hermoso, yo no te conocí, pero cuánto me hubiese gustado decirte que eras todo lo que tenías que ser y más, y que no encajar en este mundo casi siempre significa que estás haciendo todo bien. Yo siento que te quiero mucho y voy a pensar en vos toda mi vida.

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