Reencuentros. PRIMALES

Hoy tengo la misma edad que tenía mi mama cuando yo tenia 8 años, misma edad de mi hijo mayor, fascinante descubrimiento el mío de ver que mi mamá fue joven y que era una persona caminando por la vida sin ser solo mi mamá 😏.

Reflexionar sobre el hecho de que ella también era una mujer de carne y hueso, que tenía tal vez los mismos o diferentes desafíos que yo, o que cualquier persona, es reencontrarme con ella, con la madre que pudo ser y es, se convierte para mí en un espejo con lo más íntimo de mi «ser mamá».

Antes no había toda la tecnología que hay hoy, antes nuestras madres no tenían celulares con mega cámaras, no tenían WhatsApp ni Facebook para dejar registradas sus vidas como lo hacemos la gran mayoría de nosotros, sus vidas estaban bien guardadas en sus almas y en alguna que otra anécdota familiar.

Otra gran diferencia que encuentro entre ellas y nosotras es que en la actualidad existen miles de herramientas, que están a un click de nuestras manos, para cambiar, para ser mejores padres, mejores profesionales , ser mejores en todo, en cambio ellas, nuestras madres, hacían lo que estaba a su alcance, por ensayo y error, muchas veces nos criaron heredándonos sin querer sus sufrimientos y frustraciones. La mayoría de las madres de nuestra época (80´,90´) estaban socialmente “condicionadas” a estar en la casa y ser las administradoras del hogar, dejando así, capaz, muchos sueños y anhelos enterrados, hoy las madres que decidimos dedicarnos al hogar lo hacemos por opción/elección.

Creo que muchos de los conflictos madre/hija pasa por el total o parcial desconocimiento y falta de respeto de sus historias, de qué les toco vivir como madre, esposa, amante, amiga, hija, nieta, ciudadana; que pasaba con ellas y sus sueños? , con los desafíos de la maternidad?, con sus conflictos existenciales?, como eran sus relaciones y como manejaban sus emociones mas íntimas?, todo un misterio para muchos.

Siento que es vital sanar a «nuestra madre», eso sería sanar nuestras relaciones con la figura materna, mirarlas desde otra perspectiva, entender de que ellas también tuvieron sus batallas, ellas también tuvieron a sus madres o figuras maternas de equis características que contribuyeron a que sean las madres/persona que fueron y son.

Me alegra reencontrarme hoy con esa mamá/persona, porque me permite ver, sentir y convivir con mi mama de una manera diferente, con más empatía y respeto.

Conociendo a nuestras madres podemos entender y validar muchas de sus maneras y así evitar repetir aquellos hábitos, mandatos, creencias dañinas y lograr perpetuar aquellos aspectos que si construyen.

Si logramos trascender y abrazar nuestra historia nos convertimos en luz, iluminamos todo a nuestro alrededor, despertamos al mundo con nuestra esencia y fuerza creadora. Al convertirnos en luz estamos colaborando a que todo a nuestro alrededor se ilumine.

Al ser mamá y tener hijas(o) me vienen muchas ganas de dejarles huellas sin herirles, dejar legados que les sumen y que perpetúen a mas allá de mi existencia física, es unas de las razones por la que empecé a escribir, lo hago con la intención de dejarles registros de mi vida además de estar en el gran desafío de ser un ejemplo ✨.