Mamita, ¡no delires!

(la secta del óleo calcáreo)

En todo grupo de amigos, hay gente captada por la secta del óleo calcáreo. Hasta ayer nomás, las sectarias daban la vida por Perón, Marx o Miles Davis; pero de golpe, creen que la CGT, la ONU -y hasta los marcianos que aún no aterrizaron-, están interesados en la paspadura íntima de su recién nacido. Bombardean cada encuentro social con las más asquerosas novedades de sus vástagos, son talibanes de la escatología… ¿necesito un amparo judicial para probar este vino de 200 mangos sin tanto olor a pis?

Con la misma pasión que antes contabilizaban psicodélicos viajes y noches salvajes, ahora nos cuentan que han parido, no un bebé, sino un superdotado, capaz de balbucear precozmente “mamá”… Caramba, ¿le vamos consiguiendo un contrato en la Nasa?

Después del hacer su stand up sobre pañales, y torturarnos con fotos de ese porotito agobiado que aún no es lindo ni por casualidad ni por decreto, una sectaria improvisa un tono cómplice, (como esas movileras sin calle que entrevistan chorros en la tele):

- ¡Cuenten! ¿A quién se está comiendo la Gaby que no vino?

-A tu marido, gordi, que hace 8 meses se piró de tu casa, y aún no te leíste la notita en la frutera.

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