«Y me lo dices cuando clavas tus puñales en mis pupilas»

¿Por qué me amas? si cuando lo dices no te brillan los ojos y tampoco se estremece mi corazón. Quisieras decirlo a todos pero no a todas, quisieras que la palabra solo significara eso y no los múltiples significados que surgen cuando va el «te» y en medio de ello la desesperación de una persona por dicéndolo y la otra recibiendo el mensaje quizá sin querer queriendo y la otra porque dentro de esa burbuja en que se encuentra no puede decir algo mejor. Te amo y los años parecen semanas y cuando termino de decirlo me doy cuenta que ya no hace eco y como toda una manía repito las palabras mágicas que quizá dije en el momento menos adecuado y por desgracia en el lugar equivocado y para la hecatombe a la persona equivocada. Porque quizá si nos equivocamos es porque somos unos idiotas que creemos en esas cursilerías y antes de ello la negación total: «no me quiero enamorar». Pero si la culpa es de uno, ¿por qué lo repetimos si ya conocemos las consecuencias?.
Final sin argumento.