Sobre las Relaciones de Pareja


Extracto del Texto de Nayeli:
“Las relaciones se basan en intereses, en buscar a alguien que ofrezca lo que uno busca o seduzca. Las relaciones se pueden comparar con producto, clientes y empresas. Nosotros, como consumidores, tenemos tanto necesidades como deseos, y buscamos algo que nos satisfaga…
Una relación se tiene que alimentar con amor y con una estabilidad económica. Si lo comparo con crear un negocio, puedes invertir en tu negocio, productos, material, etc, pero de ti depende dar el ambiente adecuado donde tus consumidores se sientan cómodos. Tanto en una relación como en una empresa, si no se le dan los cuidados adecuados, si no cuidas cada detalle, se puede ir abajo tanto la empresa como tu producto.”

Ahora mis pensamientos al respecto:

Como en todo, la diversidad juega un factor importante. Y cada relación es muy distinta una de otra, pues la relación que exista depende de las personas involucradas. Es decir, la relación entre Alex y Berenice es diferente a la relación entre Carlos y Diana, porque estas 4 personas pueden ser muy diferentes entre sí. Ahora bien, si en algún momento estas parejas rompen y Diana ahora tiene una relación con Alex, sin duda habrá variaciones respecto a su relación anterior, pero al final de cuentas seguimos teniendo que como ambas relaciones dependen en parte de Diana, entonces pueden haber cosas constantes o parecidas entre una y otra.

Sin embargo, el Alex que anduvo con Berenice ha cambiado y en cierta proporción es diferente al Alex que tiene una relación con Diana. Igualmente Diana cambió en cierta proporción respecto a sus parejas. A esto hay que sumarle que una relación es como una reacción química: un elemento, como el oxigeno, reacciona muy diferente al combinarse con el cobre que como lo haría con el Hidrógeno. En el primer caso obtenemos Óxido de Cobre, y en el segundo obtenemos Agua (hablando simplemente de un caso ideado).

¿A qué voy con esto? Si bien uno podría decir que buscamos en una relación que se satisfagan nuestros deseos y necesidades, la verdad es que en la mayoría de los casos no es así. No se puede, y tampoco se debe. Una persona nunca podrá satisfacer tus deseos y necesidades (y aquí quiero notar que estoy hablando en plural), y solo en el mejor de los casos te logrará satisfacer plenamente una necesidad o deseo determinado, en un momento determinado, en un lugar determinado, etc.

Las relaciones suelen ser más bien como una “adicción”: mientras consumes, vas obteniendo placer, y uno lo percibe de buena forma y querrá seguir “consumiendo más”. Ahora, puse adicción entre comillas porque quiero recalcar algo: también se puede decir que una relación, dependiendo de las personas que lo conforman, puede ser como una droga, o bien puede ser simplemente como tu platillo favorito. En el primer caso, podrás consumirlo y obtendrás placer, pero a la larga, el consumirlo te está provocando más daño. En el segundo caso, lo que consumes no te generará prácticamente daño alguno mientras su consumo se mantenga en equilibrio.

Ahora, dejando expresado esto sobre las relaciones, quiero tocar el punto que refiere a lo económico dentro de una relación. Habiendo especificado que no es deber de ninguna parte el satisfacer al otro, entonces queda aclarar como se puede dar una “buena” relación: combinando los elementos adecuados. En mi ejemplo anterior, una combinación de elementos podría generar óxido de cobre, mientras que otra combinación generaría agua. Como lo “bueno” es subjetivo, digamos que si lo que queremos es obtener agua, entonces el oxigeno que tenemos debemos de combinarlo correctamente, con hidrógeno. Lo económico es también producto de esta combinación de los elementos de una persona. Para empezar, a la mayoría de la gente no les gusta simplemente dar sin recibir, se desea que haya un “quid pro cuo”, es decir, una cosa cuya calidad pueda ser dada a cambio de otra cosa. No necesitamos hablar siquiera de cantidades, sino solamente de calidades. Así, por ejemplo, durante siglos los hombres se encargaban de cubrir el aspecto monetario mientras que la mujer atendía el hogar. Es decir, el hecho de que un lado generara todo el dinero y el otro no lo hiciera, no importaba porque había un “quid pro cuo”, o igual se puede decir que había una división en las responsabilidades. El mundo hoy es diferente, más libre conforme a los elementos que podemos combinar y los compuestos que de ellos podemos obtener.

Por tanto, en mi opinión si bien es cierto que todos tenemos necesidades y deseos que buscamos sean satisfechos, es importante aclarar que generar un ambiente adecuado, dar los cuidados respectivos, fijar cada detalle, etc. no debe ser tomado desde la perspectiva de la oferta y la demanda, es decir, no porque yo demando algo, mi pareja me lo debe ofertar (como se hace en un negocio). En muchas ocasiones, porque ni siquiera la persona es capaz de poder ofrecérnoslo (no hay que pedirle peras al olmo). Cada quien es responsable de si, de ver por sus deseos y su satisfacción personal. Nuestra pareja es solamente “uno más” con el que combinamos de una forma maravillosa y obtenemos de esa relación más de lo que nosotros mismos podemos hacer por nosotros, obtenemos más de lo esperado. Por lo tanto, seguimos con esa persona haciendo compromisos incluso más allá de lo que deseamos y necesitamos, por el bien mismo de la estabilidad de la relación: regresando a mi anterior ejemplo, si queremos obtener agua, tendremos compuestos formados de 2 moléculas de Hidrógeno y una de oxigeno, lo cual mantiene el balance y el resultado es el ideal, pero una molécula más de hidrógeno haría que estos compuestos perdieran su balance y se volvieran ácidos, de la misma manera si en cambio tuviéramos una molécula más de oxigeno, generaríamos un peróxido. ¿A qué me refiero con esto último? A que si bien cada uno es responsable de sus deseos y satisfacción personal, cuando hablamos de una relación, es válido hacer compromisos porque entendemos que eso es lo mejor para el balance de la relación (como mencioné, la diversidad juega un factor importante, pero se puede mencionar, por ejemplo, la importancia que tiene para muchas relaciones el mantener fidelidad reconociendo que es lo mejor para la relación, o trabajar juntos en un objetivo determinado -como comprar una casa-, etc).

Tu pareja debe ser por tanto, tu mayor aliado, tu mejor amigo… Con tu pareja formas la relación que realmente no necesitas para satisfacer tus deseos, sino más bien, la relación que eliges porque es mejor y más maravilloso estar juntos que por separado.