“Gotta catch ’em most” y la necesidad de renovar una franquicia exitosa

Sergio Ruiz
Jun 24 · 17 min read

Es indudable que Nintendo ha tenido una gran presentación en el reciente E3 de Los Ángeles, enfocada principalmente al próximo catálogo de juegos que tienen preparados para el resto del año. Pero entre todos los títulos destacados sorprendió (en su justa medida) la escasa presencia que tuvo la octava generación de la saga ‘Pokémon’ en el Direct, reducida a una pequeña exposición de Shinya Takahashi con material extraído de los 15min mostrados la semana pasada en un evento propio. Lo único nuevo que se vio fue a una nueva líder de gimnasio (Nessa) adorable y atractiva a partes iguales, ideal para encender la imaginación de los desbocados fanáticos de la serie y sus artwork realizados a la velocidad de la luz. Y santas pascuas. Estamos en el E3 de Los Ángeles, el evento más mediatizado de toda la industria del videojuego, y por poco que algo sea presentado en todo su esplendor (gameplay) vale para contentar al público. Después de todo, nadie puede permitirse errores en todo un E3, aunque muchas veces los propios protagonistas no sean capaces de verlos delante de sus mismas narices.

El mito de la ceguera de los desarrolladores, claro. Las declaraciones de Junichi Masuda (máximo responsable de la franquicia) que prendieron la mecha de la polémica vinieron en el Nintendo Treehouse de forma bastante distendida, y es probable que no pensara en las enormes consecuencias que generaría en la fanbase de Pokémon. Masuda aseguraba que ‘Pokémon: Espada/Escudo’ no contará con todos los Pokémon en su base de datos interna, sino con una selección de ellos que probablemente no alcance la mitad de Pokémon existentes. Lo hacía desde la óptica de un humilde desarrollador de videojuegos constreñido por la enorme faena que supone realizar el trabajo a cabo, y las presiones que recibiría entre ejecutivos y seguidores de la franquicia para finalizar la faena a tiempo, año tras año. Sin embargo, no puede decirse que la solución alcanzada por su parte sea muy satisfactoria que digamos. Es evidente que desarrollar videojuegos es caro, costoso en el tiempo, y que requiere de un amplio personal a sus espaldas para llevar a cabo el trabajo, por lo que en ningún caso podemos hablar de un acto de vagancia, incompetencia o simplemente desconocimiento. Al contrario, Masuda sabe perfectamente hacia dónde se dirige la franquicia y qué pasos ha de seguir si quiere mantener viva la estratagema de producir juegos anuales sin parangón. La maquinaria comercial de Pokémon va mucho más allá de los videojuegos en sí, y no puede detenerse en ningún momento si quiere seguir abarcando a todo tipo de públicos, infante o algo más que adulto. No pueden retrasarse juegos ni mucho menos nuevas generaciones, porque eso implicaría retrasar toda esa maquinaría de anime, películas, merchandising, juegos de cartas, eSports y demás parafernalia irrelevante que acompaña todo aquello que nos gusta y adoramos. La solución que adopta Masuda entonces, es la de delegar el trabajo dentro de Game Freak y concentrar el grueso del contenido de los juegos sobre una base estable, sin ningún tipo de florituras ni extras destacables. Infinidad de recursos son reutilizados en cada una de las entregas de la serie, e incluso Creatures se encarga internamente de maximizar la compatibilidad de sus contenidos para futuras versiones de sus productos multimedia. Lo que da a entender la reducción de Pokémon de ‘Espada/Escudo’ es que esta cadena de producción se ha tenido que desmadrar en algún momento, o bien estaba agonizando hasta que un día se viesen obligados a realizar cambios importantes en el proceso, como así ha sucedido. Y no puede decirse que Game Freak haya gestionado la situación de la mejor forma posible.

La justificación oficial de Masuda habla de lo costoso que sería portar todos los Pokémon debido al enorme número que suponen a estas alturas del cuento, y que al trabajar con menos podrían darles un tratamiento más pormenorizado, aumentando la cantidad de animaciones para hacerlos más carismáticos, o potenciando el factor competitivo de la franquicia y equilibrando la jugabilidad de los combates por turnos. Todo eso suena muy bien sobre la base, sin embargo y dada la información que ha sido presentada hasta el momento, no se aprecia una evolución notable que haga los argumentos de Masuda más sólidos. A estas alturas del cuento sabrán que ‘Espada/Escudo’ emplea los mismos modelos y animaciones 3D que Creatures elaboró para la primera entrega tridimensional de la franquicia: X/Y, en 2013. Estos modelos tenían la idiosincrasia además de poseer un alto grado de poligonaje y detalle excesivo, que muy difícilmente podría apreciarse en 3DS debido a su baja resolución. No es de extrañar que los combates 3D de los juegos publicados en esta consola funcionasen bastante mal: terriblemente lentos, y con un rendimiento muy pobre a nivel técnico, cayendo en ocasiones a cantidades obscenas de fps cuando había más de 2 Pokémon en pantalla. Resulta cuanto menos llamativo contemplar imágenes de ‘Sol/Luna’ a través de un emulador de 3DS con la resolución aumentada, y ver que los modelos se ven realmente bien, salvando las limitaciones de samplear un juego de 240i a 720p y no utilizar hardware originario. Es evidente que los juegos podrían haber sido gratamente optimizados si Game Freak hubiese contenido un poco más su ambición a nivel gráfico en la consola (‘Sol/Luna’ explotan al máximo las capacidades de la consola), pero esto a su vez podía suponerles una ventaja más adelante para trasladar la franquicia a hardware más potente. Posiblemente. Igual. Quizá… ‘Espada/Escudo’ comparte no sólo las mismos modelos que Creatures había elaborado sino también las mismas animaciones (estándar, de combates, movimiento, ataques, daño, etc.), algunas de ellas raramente utilizadas o escondidas dentro de los cartuchos de los juegos. Así se transmitió como mito (nunca confirmado oficialmente) que Creatures había elaborado esos modelos con vistas al futuro de la franquicia (future-proof), para poder usarlos en nuevas entregas… y pese a ello, buena parte de los Pokémon han sido eliminados en el tránsito generacional hacia Switch.

Esta cuestionable decisión ha venido acompañada de otras dos noticias que han lanzado más madera a la hoguera colectiva de los fans. La primera de ellas es la aparición de ‘Pokémon Home’, un nuevo servicio en la nube para almacenar Pokémon y transferirlos a otros dispositivos y juegos mediante una suscripción de pago (otra más si se quiere traspasar los Pokémon almacenados en el anterior servicio en 3DS, el ‘Pokémon Bank’). Lo que en teoría tiene mucho de unificación de servicios y de mantener un espacio común para conectar dispositivos a priori tan diferentes como una Switch o un smartphone, Game Freak la ha convertido en la nueva implementación de la Pokédex nacional allende los juegos. Como bien sabrán, cada edición de Pokémon apenas contiene una reducida cantidad de estos comprimida en una Pokédex regional, y si bien no es posible ‘hacerse con todos’ mezclando ambas versiones de salida, sí es posible transferir Pokémon de anteriores entregas para rellenar el cupo. Era especialmente revelador que el almacenamiento de Pokémon en las partidas guardadas de cada entrega fuera aumentando en número para que el usuario siempre pudiese tener al menos 1 Pokémon de cada especie en el PC de Bill (¿acaso crees que es tuyo? ¿Estará Bill detrás de Stadia?), de modo que la hazaña del completista siempre fuese posible. Sin embargo, la Pokédex nacional desapareció por completo en ‘Sol/Luna’ (la 7ª generación), y la aparición de ‘Pokémon Bank’ en 3DS no auguraba buenos presagios para el futuro de la franquicia, especialmente tras incluir su propia Pokédex a nivel interno. La gran diferencia entonces respecto a ‘Espada/Escudo’ es que todos los +800 Pokémon estaban en la base de datos interna del juego, y podían transferirse sin suponer un problema a nivel de programación o de recursos, porque buena parte del trabajo ya había sido realizado en 2013. Ahora en cambio, ‘Pokémon Home’ solo permite transferir Pokémon a ‘Espada/Escudo’ que estén incluidos en la Pokédex de Galar, ya que todo lo que esté fuera de ella dejará de existir. A priori para siempre, teniendo en cuenta que Game Freak es reacia a desarrollar actualizaciones de sus juegos una vez lanzados al mercado. Para más inri, Masuda ha declarado que esta será la dirección que seguirá la franquicia en los próximos años. ¿Para qué lanzar un servicio en la nube para transferir Pokémon si buena parte de estos no estarán presentes en los nuevos juegos? ¿Para qué querría transferir uno Pokémon que ya están dentro de la Pokédex de Galar, y por tanto, son obtenibles en ‘Espada/Escudo’? Siempre habrá alguien que quiera transferir algunos de sus Pokémon más queridos de viejas ediciones, tan viejos como hará 23 años… pero quizá ahora ya no sea posible y el Pokémon permanezca guardado en Home hasta que Game Freak lo incluya en una entrega posterior en el futuro. Quizá. Igual.

De ahí que se cuestione tanto a Game Freak y su decisión de desechar parte del trabajo que habían realizado en las pasadas generaciones. Masuda asegura que los modelos y animaciones empleados en ‘Espada/Escudo’ no son los mismos que en anteriores juegos, a pesar de la inexistente diferencia a nivel gráfico más allá de shaders gráficos y la retexturización de los Pokémon. No es algo insignificante que digamos, especialmente cuando hablamos de maximizar el proceso con los ~900 Pokémon que habrá con la salida de la 8ª generación de la serie, y a estas alturas Masuda, Ohmori y cía deberían saber hasta qué punto Game Freak puede abarcar todo lo que conlleva un nuevo proyecto de Pokémon. O quizá no, habida cuenta de la aparición de una nueva mecánica de juego que está dando mucho que hablar: el Dinamax.

Dinamax es una mezcla entre las megaevoluciones de ‘X/Y’ y los súper-movimientos de ‘Sol/Luna’, y consiste en hacer gigante a un Pokémon durante 3 turnos para que lance versiones más poderosas de los movimientos que tiene aprendidos. En efecto, Pokémon gigantes. No puede decirse que tenga mucho sentido, puesto que el gigantismo trae consigo la eliminación de las megaevoluciones y, por tanto, Pokémon distintivos que desaparecerán del mismo modo que las formas Alola en el futuro. Y tampoco se puede decir que aporte equilibrio a nivel de jugabilidad, porque abusar de movimientos súper-poderosos puede hacer que los combates se decanten de un lado fácilmente. Está por ver cómo funcionará está nueva mecánica en el futuro, sin embargo, Game Freak ha anunciado también que el Dinamax apenas podrá ser usado en contadas ocasiones que sepamos, principalmente en gimnasios Pokémon o los raids de la zona abierta. Tampoco es algo que inspire mucha confianza, porque da a entender que su uso puede llegar a ser anecdótico, y es bastante probable a que su desarrollo en las oficinas haya sido uno de los principales responsables del #Dexit (nombre horrible a rabiar). Al hacer gigantes a los Pokémon con Dinamax, es de imaginar que Game Freak habrá tenido que reproducir nuevos modelos con mayor detalle (aunque la imagen de Pikachu me hace dudar lo suyo) y volverlos a animar uno a uno, porque el desarrollo de videojuegos es así y quien piense lo contrario vive en los mundos de yupi. O en Galar, mismamente. Ahora, ¿por qué Masuda y compañía han introducido una mecánica tan polémica que rompía la compatabilidad con el trabajo realizado anteriormente? ¿Acaso Game Freak pensaba que podía asumir el compromiso de remodelar todos los Pokémon a tiempo? ¿Era viable? ¿No pensaron que podrían surgir problemas por el camino, o que necesitarían de más personal para hacerlo realidad?

El anatema de Miyamoto (y por ende, de Nintendo) ha sido siempre asociar el videojuego a una idea distintiva para hacerlo único, de lo contrario todo quedaría en meras iteraciones de la misma fórmula, mejores o peores como si de un ‘Call of Duty’ se tratase (shooters caca). Dinamax parece ese trato distintivo que tendría que hacer única la 8ª generación a nivel jugable, pero no da la sensación que merezca tanto sacrificio por una idea que merecerá ser juzgada tras el lanzamiento del juego. Después de todo, cuenta la leyenda que todo Pokémon es el favorito de alguna persona, y que en la variedad está el gusto y la riqueza de la vida. Se supone que a nadie le tendría que gustar ese Pokémon basura (Trubbish), y sin embargo tiene también sus fans. Como a ciertos youtubers populares del ecosistema. Son equivalentes e intercambiables entre sí. Pokémon lleva más de 20 años al pie del cañón y goza de una popularidad fuera del alcance de cualquier otra serie multimedia, y buena parte de su reputación recae en la enorme cantidad de Pokémon que existen, y la vigencia que siguen manteniendo sus personajes pasado el tiempo. Sin embargo, lejos de incidir en ello, Game Freak suele confeccionar sus juegos limitando el potencial que supone tener ~900 monstruos jugables en un RPG. Ninguno de sus juegos comienza construyendo la casa por el tejado, sino que se apoyan en la rica base jugable que ha soportado la marca desde sus inicios, y siempre trata de ampliarla cada vez un poquito más incluyendo nuevos ataques, nuevas estrategias, un renovado balance o incluso nuevos tipos de Pokémon. A pesar de ello, desde la 3ª generación (‘Rubí y Zafiro’) ningún binomio de juegos lanzado a posteriori permite capturar a todos los Pokémon aun compartiendo ambas ediciones. ¿Por qué? Haciendo de abogados del diablo, uno podría pensar que las regiones en sí no son lo suficientemente grandes para distribuir a todos los Pokémon de forma equitativa y consecuente con la escenificación de la aventura, a pesar de haber Zubat a patadas en las cuevas o Tentacool al pisar agua. O quizá, habiendo tanta cantidad de Pokémon hoy en día, abrir las puertas a todos ellos podía hacer que las nuevas generaciones quedasen muy diluidas en el recuento total y no recibiesen todo el protagonismo que merecen como factor novedoso. Pero teniendo en cuenta que todas las especies estaban en la base de datos de todas las entregas hasta la fecha y eran perfectamente funcionales a nivel jugable, ¿qué necesidad hay de limitar la experiencia del usuario? ¿Merece tanto la pena conservar el lore de cada región por hacer las experiencias de juego tan similares? ¿Qué se supone que debe experimentar cada jugador con cada nueva aventura?

La experiencia nos dice otra cosa respecto a los quehaceres de Game Freak con el tiempo. Sabemos que ya no se ven capaces para elaborar más de 1 región como hizo hace 20 años en ‘Oro/Plata’ (insertar mención random de Iwata), e incluso cada vez meten menos contenido post-game y Pokémon fuera de la Pokédex regional, siendo las últimas entregas en 3DS los casos más agravantes. De hecho, hasta en los remakes ‘Omega Rubí/Alfa Zafiro’ fueron eliminadas extensiones de los juegos originales como la Torre Batalla, que expandían un poco más el contenido del juego y alargaban la vida útil del producto. ¿Ciclos día/noche? ¿Estaciones? ¿Bases secretas? ¿La radio? ¿Áreas de buceo? ¿Casinos? Con tan poco espacio para la sorpresa, la obra de mano de Game Freak parece que puede abarcar cada vez menos y menos (especialmente tras el salto a las 3D), y quizá por ello sienta tanto la necesidad de producir entregas anuales y servicios de pago (una parte indispensable de su negocio) para monetizar cualquier ignominia de la franquicia al máximo y así tratar de expandirse… o eso se supone.

Pero es curioso, porque Galar introduce varias novedades que podrían haber solucionado este problema de una vez por todas. La zona (no tan) abierta y las grutas dedicadas a los raids están pensadas para que cada día haya Pokémon distintos vagando por sus lindes, más aún cuando sufre cambios climatológicos que alteran su hábitat constantemente. Era la solución perfecta para reintroducir todos los Pokémon en un mismo cartucho sin comprometer “el espíritu de la región de Galar”, suponiendo que esto fuese un problema según la metodología de Masuda y compañía. Podrían llenar las rutas de Galar con los mismos 2–3–4 Pokémon que se han rellenado siempre, pero al mismo tiempo introducir en la zona abierta a todos aquellos que se hubiesen quedado fuera de las rutas. Los raids podían complementar esta solución incorporando a Pokémon más duros, especiales o incluso legendarios para convertirlos en jefes especiales, extra difíciles, para extender la jugabilidad mucho más allá en el tiempo. Supondría una solución muy parecida a la que implementó ‘Dragon Quest IX’ con sus mapas del tesoro y grutas secretas, que generaban su contenido “aleatoriamente” y ofrecían nuevos mapas al jugador conforme iban siendo completados. En su interior albergaban en lo más profundo a un jefe, y a medida que el jugador iba consiguiendo nuevos mapas, el juego dejaba espacio para ofrecer algunos muy especiales, que guardaban en su interior a los jefes finales (y otros muy conocidos) de las anteriores entregas de la franquicia. Por eso fastidia (todavía más) la reducción de Pokémon de Galar, porque ambas ideas introducidas habían sido bastante bien percibidas en el pasado Direct de junio, y su influencia simplemente se ha evaporado tras la inmolación provocada por Game Freak.

Las reacciones a esta desconcertante decisión son mayúsculas en las redes, y la gran mayoría de aficionados de Pokémon se han unido para hacer frente a Game Freak en esta especie de guerra civil, con partisanos con forma de furrilovers y opositores poniendo búnqueres y taponando cualquier vía de escape/promoción que puedan hacer en las redes sociales. Debe ser realmente atosigante para los creadores la constante persecución que sufren de parte de sus propios aficionados, y siempre habrá algún tonto que tomará la vía de la violencia para hacerse oír desde su propio autobús, porque creerán que todo vale para justificar sus verdades. Argumentos que valen por cualquiera de los bandos, faltaría más. Pero hay algo bastante claro de esta crisis diplomática: no hay tiempo para revertir la situación. Game Freak puede que haya pecado de gula, quizá haya sido conservadora a la hora de invertir su dinero para contratar a más personal o simplemente carezca del talento necesario para seguir manteniendo el nivel de sus producciones, pero eso no lo sabemos. Es muy fácil hablar desde el desconocimiento para atacar gratuitamente aquello que amamos cuando se dirige a una dirección que no nos gusta. Lo que sí podemos hacer es desconfiar del proceso desde nuestro limitado alcance de sapiencia, porque aquí nadie está libre de pecado, y aquí habría que cuestionar el funcionamiento de la cadena de montaje en su totalidad. Porque el juego no va a ser retrasado, está claro. Quedan apenas 5 meses para que ‘Pokémon Espada/Escudo’ salgan al mercado, y el proyecto tendrá que estar terminado poco antes para poder fabricar la producción física a tiempo. Demasiado poco para revertir los cambios originales o para producir modelos y animaciones HD para media Pokédex no disponible (si nos fiamos de Masuda). La única salida es finalizar el juego tal y como fue ideado, y aquí Game Freak no tiene porqué sentirse avergonzada, al contrario, debería sacar pecho por su trabajo realizado a base de esfuerzo y tesón, incluso aplaudir que quieran siempre cambiar las cosas (aunque vayan en contra de la aparente demanda popular). El daño ya está hecho, y no es precisamente la primera vez que sucede con esta franquicia, baste recordar a Chunsoft y su ‘Pokémon Mundo Misterioso: Portales al infinito’, que también tuvo que capar la cantidad de Pokémon al dar el salto a las tres dimensiones. Fue efectivamente la peor entrega de estos spin-off, y más adelante volvieron a meter todos los Pokémon en ‘Pokémon Mundo Mega Misterioso’, aprovechando para promocionar algo que se daba por hecho antes de la posterior hecatombe. Si algo sale mal, Game Freak siempre podrá usar la misma estrategia comercial como apología y “celebrar el regreso del plantel al completo”. Everyone is here!, en efecto, pero que no se pasen de listos.

Aquí habría que echar balones a Nintendo dentro de este conflicto, porque tampoco puede quedar como un santo pese no tener todo el control sobre el desarrollo de los juegos. De hecho, la compañía de Kyoto estuvo fardando en el pasado E3 de tener un catálogo amplio de aquí a final de año, salvo por el retraso del prometido ‘Animal Crossing: New Horizons' para 2019, que saldrá finalmente en marzo de 2020. Nintendo lo justificó como necesario para “mantener la calidad de la serie" y evitar cualquier tipo de explotación laboral o crunch que tan en boca está de todo el mundo menos de Phil Spencer. Ya saben el mantra de Miyamoto sobre retrasar juegos, y Nintendo se podía permitir que uno de los dos juegos que más planean vender en este año fiscal se atrase un poco… pero no puede permitir que suceda lo mismo con los dos. De lo contrario tendría que cargar las navidades ‘Luigi’s Mansion 3' y las tradicionales olimpiadas de Mario y Sonic, juegos que venden muy bien, pero no tanto como los otros dos mastodontes. Fíjense en esa doble vara de medir: Animal Crossing se puede permitir un retraso, pero no una nueva generación de Pokémon, y aún hay que leer entrevistas a Masuda asegurando que había que realizar compromisos para poder sacar los juegos a tiempo y que los fans reciban su nueva generación como agua de mayo, que “ya hemos sufrido demasiado con los Let’s Go!”. Que no tienen ninguna culpa del desastre anunciado por Game Freak. Es más, siendo malpensados, un Animal Crossing en marzo tendría muchísimo sentido para Nintendo: tendrían un juego muy potente a nivel comercial a principios de año… y quizá les serviría para tapar otra primera mitad de año parca en nuevos lanzamientos… o de ports de WiiU… joooo, yo los quiero…

Sin embargo, es inevitable pensar que el corporativismo va a terminar saliéndose con la suya y que la polémica que se ha apoderado del internete no va a influir en absoluto en las ventas de ‘Espada/Escudo’. Solo con ver el éxito de los criticados ‘Pokémon Let’s Go!’ (vendiendo mejor que otros remakes y terceras versiones recientes), es bastante posible que la 8.ª generación vaya a alcanzar ventas superiores a las obtenidas en 3DS. Después de todo, si algo nos han demostrado páginas como Change.org y similares es que todo movimiento reaccionario puede ser reducido tendenciosamente a una minoría étnica. Siempre muy ruidosa, quizás demasiado. Muchas veces, los desarrolladores tratan de contentarlas para que no den por saco luego por las redes (¡hola fans de Melee!) aunque no suelan tener mucha razón en sus argumentos (‘Breath of the Wild' y sus armas destruibles molan) o vivan de una añoranza nostálgica que no interese a nadie (¡hola fans de Melee!). Es difícil saber hasta qué punto pueden afectar todas estas cosas a nivel comercial, y uno muchas veces no sabe cómo ponerse en medio de dos trenes a toda velocidad para evitar el choque. Lo normal es que salgas escopeteado cual Team Rocket masoquista. Pero me parece bastante justo decir que parte del descontento generalizado con Game Freak es palpable, y es posible que esté evitando que la franquicia alcance niveles de ventas tan altos como los que tenía en sus comienzos. También sería justo decir que el equipo de desarrollo lo sabe y trata de incorporar nuevos elementos a la fórmula constantemente para modernizarla, aunque no reciban siempre el agrado del público. Algunos porque no les gustan los cambios y otros porque no les gusta cambiar, es imposible contentarlos a todos. En todo caso, hay algo que parece meridianamente claro: es necesario cambiar ‘Pokémon’ para no tener que llegar a los extremos que han acarreado el #Dexit.

Otro día ya hablaremos de cómo podría cambiar…

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