Puntos de vista

Porque eso es lo que digo yo, que si a estos negros de mierda Morales los encerrase en el cantri que se hicieron en Alto Comedero con nuestra plata la cosa iría mejor, sí, eso es lo que yo digo, porque uno no tiene por qué andar aguantándose que le corten la calle y le jodan la vida cuando quiere ir a trabajar, y encima ni siquiera se puede caminar por la plaza, que ahora está llena de mierda y olor a qué sé yo qué cosas que harán ahí. Así digo yo, además de que suficiente deberían tener con que se les regale plata mientras ellos se la pasan tomando vino en caja y sus hijos cobran esa asignación por hacerse la paja, además de que no deberían haber nacido, porque estos negros de mierda se reproducen como cucarachas y después se amontonan en ese acampe de mierda también como cucarachas, esta vez en la basura. Y eso que les regalan los forros. Ya se les hubiese imaginado a estos coyas querer decirme cheto de mierda hace unos años, que yo todavía me acuerdo cuando era chico y en la finca de Barcena los tenía de criados y me decían buen día, Amito, necesita algo, Amito, quiere que le ensille el caballo, Amito. Y ahora resulta que uno tiene que bancarse que se le vengan encima de prepo, cuando yo me acuerdo ya no de esa finca que fue de mi familia desde el 1600 y ahora la tuvimos que vender, sino simplemente hace unos años cuando a la negra de la empleada ni se le iba a ocurrir pedirte que le subas el sueldo o que la pongas en blanco. Pero no hay caso en este país de peronistas, que empezaron hace setenta años lavándose las patas en la fuente de la Plaza de Mayo y ahora no van a parar hasta quién sabe dónde, porque eso es lo que digo yo, que hasta sería mejor que vuelvan los milicos y hagan desaparecer a estos negros de mierda o los pongan a trabajar. Porque uno tiene sus derechos, mis antepasados están acá desde hace siglos, y acá siempre fuimos dueños y ahora resulta que vienen estos coyas de mierda y se creen igual que uno, y no es que yo piense que la piel blanca te haga mejor, pero esa gente tiene algo, son negros de alma, me molestan físicamente. Y ahora encima hay un olor a mierda cinco cuadras a la redonda, porque hasta residuos patógenos están sacando los de LimSA de esa plaza, y encima te dicen que levantan el acampe para favorecer el diálogo, levantan el acampe porque saben que en cualquier momento los corren a corchazos. Y así debería ser, bien que deberían encerrarlos en su barrio de mierda, con su pileta de mierda y sus cooperativas de mierda.

¿Otro día más, mamá? Ya estoy cansada de tener que ir ahí, mamá. Está todo sucio y hace calor y encima cuando llueve no hay dónde meterse. Yo también estoy harta, hijita, pero qué le vamos a hacer, tenemos que ir así después te puedo comprar algún juguete y además una ropita, te prometo que cuando esto termine te llevo al parque a que andés un rato en los autitos. Pero por qué tenemos que ir, mamá, que no me dijiste que nosotros tenemos derecho a que nos ayuden porque con la plata de tu trabajo no nos alcanza, y eso que vos trabajás un montón y yo casi no te puedo ver por eso más que los domingos, porque de lunes a sábado estas como catorce horas afuera. Sí, hijita, pero a cambio de que nos ayuden tenemos que pasar la tarde ahí. ¿Y entonces me toman asistencia porque es como mi trabajo? Algo así, hijita, ya estate lista que se nos va a ir el colectivo y no me alcanza para el taxi. Ahí voy, mamá, es que tengo hambre, mamá, me suena la pancita. Ya vamos a comer algo cuando lleguemos, hijita, ya sabés que yo me voy un ratito a una carpa y después traigo cien pesos y tomamos una gaseosa y te compro un sanguchito. Bueno, mamá.

Qué difícil se está haciendo esto, digo, esa pobre gente atrincherada ahí más por obligación que gusto, el otro día contaba la chica que trabaja en casa que la madre está en una de esas cooperativas, doce horas diarias por 2500 pesos. No te puedo creer, dice, y digo que sí, que esclavizan a su gente y después salen con el cuento del indigenismo y la reivindicación de los pueblos originarios, cuando todos sabemos que lo único que quieren Noro y Ella y sus punteros es mamar guita del Estado y sentirse con un poquito de poder. Te parece que todo el quilombo viene nada de más de que no ganó Scioli y se les cortó el chorro, dice. Y sí, por qué más va a ser, porque mirá que yo no soy admirador de Morales pero que no está cagando a la gente, no la está cagando, lo único que hizo fue sacarle los planes a los intermediarios, digo, y no creo en eso de que reprime la protesta social, que eso no es protesta social, es capricho político y miedo de que los guarden para siempre, y más ahora que ya la dejaron atrás de las rajas. Y a Fellner y a Jenefes y a la Alicia Kirchner vos decís que no les va a pasar nada, dice. Pero vos estás loco, digo, en este país ningún pez gordo muerde el anzuelo, miralo al Carlo en el Senado después de todo lo que se robó. Y lo más triste es que aunque les mantengan los planes esa gente sigue sin planes, no planes sociales sino de vida, dice. Y es que una ayuda del Estado no es más que limosna, si esas ayudas no existiesen no por neoliberalismo sino porque nadie las necesitase sí que la cosa iría bien en este país, digo. Hicieron mierda la educación, qué más querés, los llevan como rebaño y les quitan la libertad y algunos hasta creen que les hacen un bien, más con el adoctrinamiento que dan en la escuelas de la Tupac, dice. Y pienso quiero un país en el que no haya más protesta social, no por represión, sino porque no haya nada que protestar. Dos-mil-qui-nien-tos pe-sos, podés creer, digo, y también la obligan a ir a las marchas y ahora al acampe y está agarrada porque el marido depende de un puntero directo y no de alguno de los que arreglaron con Morales. Pobre mujer, dice, y además la división social y el odio que generaron entre los grupos sociales, que yo no sé si ese antagonismo desaparecerá por mucho eslogan pobreza cero y unir a los argentinos después de todo esto. Fascismo del pobre y aristocracia de los mediocres, digo, porque también hay cada uno que se cree qué sé yo y vagos de mierda pero hasta por ahí te cobra un sueldo de ñoqui. Qué se le va a hacer, dice, lo único que nos queda a nosotros es la tolerancia y el trabajo y quizá nuestros hijos lleguen a ver algo mejor. En lo de la tolerancia y el trabajo coincido, digo, pero vos te hacés muchas ilusiones, que en este país es siempre igual, peronistas o radicales, kirchneristas o macristas, todos nos cagan. Por lo menos espero que a este tipo algo lo ilumine y las cosas vayan para mejor de una vez por todas, que ya a mí no me queda otra que morirme en este país, dice. Ojalá, digo.

¿Mamá? Sí, decime, hijita. Te quiero mucho, mamá, sos la mejor mamá del mundo.