Él me sumergió en cada sueño que nunca le dije, que siempre quise, y él supo desvestir

mis pensamientos más secretos soñándonos desnudos…

Desnudos del mundo, vestidos de vida haciéndonos entrada sin salida a la entrega de los cuerpos encontrada sin cadenas concebida…

y haciéndonos, así, sin espacio ni tiempo, aferrados a los cuerpos y el amor a la deriva, sintiendo la pasión recorriendo la piel, mirando en los ojos escapar el placer, amando cada gesto de sin gestos de sentir y ser…

Él supo, siempre lo supo, encontrar lo oscuro de mis esquivos ojos para verse en mi locura reflejado él…

Y ya no le cierro los ojos, para que los lea, para decirle todo, para mostrar mi gozo mientras disfruto el suyo cuando estoy y está hurgando algo nuevo más oscuro en mí…

Y se sumerge en mis sueños cada noche, para hacerse roce entre mis piernas que desvele a mis ojos, para entrar en ellos con deseos lujuriosos y perversos, y podernos amando ver…

y él siempre supo, y yo lo dejé… (Lola)