A veces ahogo mis penas, pero las penas cobardes solo cubren la piel y mojan

besando mis labios, por si quisiera olvidarte, y me ahogo y resucito en más ganas de vos, de besarte…

Y es el silencio, el silencio que se ahoga entre sorbos mordiendo palabras en los labios, palabras de amor haciendo versos en el aire, y yo sin vos…

Juega el vino con mis deseos, la espuma y sus burbujas disfrutan tocarme, soy tuya ese instante donde muere la cordura, donde la copa, la boca y mi cuerpo se hacen locura y derrame…

Se acaba la magia respirando tu nombre, en ese gemido escapado queriendo nombrarte, y vuelve la sed a secarme en la toalla, buscando otra copa, pero para olvidarte…

Pero no se olvida bebiendo, tan sólo recuerdo los momentos donde nos brindamos amor,

chocamos las bocas, bebimos los labios y acabamos amándonos…

Como olvidar, si cuanta más sed, más te recuerdo, más bebo y más deseo, más deseo y estoy a punto de romper esa promesa de no vernos, más…

Porque, porque no puedo, ni contigo, ni sin ti, me falta el aire con tu perfume, el vino de tu boca y el envase de tu cuerpo sirviéndome su corazón toda la noche junto al mío, y latiendo…

Entonces tomo una botella, me visto desnuda de orgullo y salgo a buscarte, a romper la promesa, esa de querer a solas ahogarte… (Lola)