A veces le damos demasiada cuerda al reloj de la locura, que se enreda y nos da vuelta

para hacer caer, para llegar al límite de casi perder la cordura que nos sujeta y nos libra…

A veces la cuerda deja libre a la loca, para que juegue un rato, para que provoque a sus propios fantasmas hasta asustarlos…

Es la locura que hace nudos a la cuerda, para enredar su pelo, para que quiera quedarse a jugar suelta…

Somos esa mezcla entre el ángel y el demonio, entre la razón y su sin, entre el desnudo y su vergüenza,

siempre según quien nos mire, o quien le gane a la consciencia…

A veces le damos cuerda, otras recatadas, la guardamos con timidez sin reconocer, las cosas que hicimos con ella, en el tiempo nadie nos ve…

A veces, la cuerda se afloja, a veces se tensa, y con ella nuestras luces y sombras, de locura y cordura, o al revés… (Lola)