
Asi… mientras mis manos tendidas esperaban tu auxilio, al exilio que nos dimos sin amor, asi… sentias la ausencia a mis reproches…
asi, el silencio se te hizo día y noche, desvelo insoportable insomne, copas y bares, mujeres vulgares que no pudiste pensando en mi boca y mis ojos siquiera besar…

y yo, en mi oculto y desnudo silencio, envuelta en tu nombre, sin ninguna letra, sin ganas de hombres, sin llamar al reproche, me dejé deseosa, morir…
No fuiste tú, fue la vida, fue el destino que nos sacó del camino, para que en vez de olvido, sea recuerdo, para acabar con la pena de llorar, para quedar en el limbo eterno, sin corazón ni cuerpo, ni la tortura terrenal de volver a amar…(Lola)
