Cuando no es, sino somos nuestra propia excusa, nuestro escape, a un mil pedazos de no sentir nada, y nos abraza por fuera el silencio

mientras por dentro grita el alma… es un nadie en nuestra mente, inquietando el presente, asustando a la calma…
No hay razón que entienda siempre al corazón, cuanto más le habla, menos piensa y en llanto más se nubla la mirada…
Cuando simplemente somos
un manojo de llaves que no abren a ningún lado, porque las paredes no tienen las cerraduras, y no razonamos, escapamos hacia el encierro de nuestra propia cárcel…

Cuando no es, y escapamos de nosotros, queda un alma ajena consolando a un cuerpo, y un corazón latiendo sin ritmo. perdido en un tiempo sin noción…
Cuando no somos el silencio nos tortura, luego se apiada y al vernos vulnerables nos abraza…
Y somos nuevamente, nuestra excusa de retorno, de volver a un mundo tan nuestro y prestado, tan presente y pasado, tan futuro incierto, que hasta el mismo silencio sale conmigo, para no estar encerrado… (Lola)
