El Adiós de los viernes, es igual y distinto, es más triste y ausente, es más frío y te vas sin despedida… Como siempre, y siempre es un cada día, día de los nuestros, y el pan nuestro de cada día, el pan lleno de amor que compartimos, que nos parte y une en pedazos el corazón, y el corazón que late y se detiene, y se detiene en cada suspiro que exhalo por vos, por vos amor de imposibles, de posibles desbordes, de copas de besos, de manos que van y vienen de regreso por tu cuerpo en el mío, antes del adiós, ese adiós en que Dios nos recuerda que somos humanos, que sentimos, que somos carne, y la carne duele sosteniendo al corazón cuando queda sólo, frío y extrañando, y es extraño lo nuestro, lo tuyo también, y el adiós sin sentencia a que aparezcas al rato y sin permiso otra vez, y otra vez no espero, porque desespero y muero, y morir por morir que sea humana y en tus brazos, y que Dios primero nos perdone los pecados… Adiós… (ByLola)