Esa pared que se llama distancia, que separa sin razones, con motivos del destino para estar seguros cuando hablamos de amor…

Ese mundo tan redondo, que aleja y acerca, que gira sobre su eje mareando los amores que separan los mares con miedo a ahogarse en el viaje…

Esos mares tan profundos, que separan continentes, que llevan y traen mensajes en botellas de otros tiempos que nunca llegaron sin ahogarse…

Y esa pared que no existe, y este mundo englobado, frío aún con el sol, arde cada noche bajo la luz de su lejana amante la luna…

Y la luna sabe de amores, los espía y los alumbra, los envidia y entristece cuando piensa en el sol cada aurora al partir y verlo a la distancia siempre lejano asomarse… (Lola)