Fue la ansiedad…, que ansiosa te pensaba, que te pensaba deseosa y deseosa te deseó, y de tanto deseo de tus besos, de tu cuerpo, tuvo hambre, y que hambre… que abrió la nevera y con los dedos helados y deseosa de ti, agarró la carne… y para la carne cebolla, cebolla para llorarte, y hojaldre para abrazarte, para hacerte empanada, para la ansiedad de abrazos y carne, y mientras, lloraba pensando con la cebolla en lágrimas de hambre… Y en la cocina la tele que encima de novela, esas de engaños y odios de los peores amores, y la cebolla… vaya cretina que en cada capa llorando y ya no sé si por ella o la novela… y entre lágrimas y carne haciendo la mescolanza no le faltó el picante, picante de tantas ganas, ganas que pique la lengua para que la tortura así, así sea bien completa… y a la empanada la copa, para brindar con tu ausencia, con la empanada en la mano, brinda al aire, y te da entre ganas y sonrisa la mordida… y satisfecho el deseo, ese que fuera ansiedad, ansiedad de esos días en que las mujeres no aguantan su propia soledad… (Lola)