Llega con su mirada perdida, y perdida encuentra la mía, la mía como siempre desvestida y cubierta de pecados, la mía que llama, que besa, que invita, la mía que ama, y él la ama porque al reflejarse se pierde, y cuando se pierde, deja hasta el alma en la puerta, mientras se desarma de la calle, de su armadura de ropa en el sofá, en el camino, de camino a buscarme, mientras voy a su encuentro a abrazarle y nos fundimos en besos que son ansias, ansias que pasan de bocas a manos, mis manos, sus manos, su sexo señalando mi vientre, mientras voy latiendo y nos hacemos deseos de amarnos urgente, y las manos perdidas, y las piernas que invitan, y los besos con y sin bocas, que excitan, mientras amor tu mirada vuelve a perderse en la mía, y los rostros sin gesto hablan por los cuerpos, por las bocas, que saben y gustan y degustan los sabores, esos que sabemos nuestros, que se mezclan en sudor mientras los cuerpos danzan, y vuelan y en tus ojos, y en los míos, y estallamos los sentidos, hallándonos perdidos, y encontrados, en los cuerpos enredados, en las manos abrazando, y en las bocas con los nombres de nuestros sabores en los labios, en la piel, en las manos… (ByLola)