Me beso la mejilla, y estremeció mi cara, mis ojos con su mirada, mi alma que nunca

soñaba, se sintió enamorada…

Me besó, fue sólo un beso, pero uno no elige de quien enamorarse, y entonces tan sólo uno alcanza…

Y mi mano quiso preservarlo del tiempo, y robar su aliento para que en mi boca probara el sabor de sus labios…

Me besó, y mi vida giraba ya sin mundo, porque el mundo se detuvo en ese instante que amé su aroma, su mirada, y mi mejilla rozó su boca…

y lo amé, eterno instante quemando mi piel, supe que fue, un querer sin querer… (Lola)