Me has devuelto a la vida, cuando hasta yo me sentía perdida, cuando me ahogaba la historia, viviendo la de otra, esa con la misma cara, distintos gestos, que nunca fui yo…

Me has tomado en tus brazos, sin pensar enamorarte, yo me aferré a tu abrazo, a tu contención en silencio, a ese esperarme lento en el paso, de volver a ser, yo…

Porque el amor no empieza siempre en deseo, como el deseo tampoco es eterno… y sin querer el amor nos encontró…

Son amores sin destino, que caminan por la vida descreídos de si mismos, sin ver los azules ni verdes, de ilusiones y esperanzas, que

mirando sin ver nada, respiran fumando la vida y cargan la pesada valija sumándole siempre heridas…

Sólo sé que olvidé quien era, y las heridas cicatrizaron con el amor de tus manos…

Sólo sé que eras tan herida que sin importar cuanto dolieras, cerraste las mías, cubriendo las cicatrices a mi vista, haciéndote y dándome vida, tu vida…

Esa vida tuya, que es mi paz, mi pasión y mi vuelo, a quien me abrazo y sueño, que dice sin esconder mi

nombre, me hace corazón y piel, calma sin sombras, y ya no duelo…

Me has devuelto a la vida, a creer en tu mirada y en la mía reflejada, a sentir que de tu mano puedo si quiero tocar el cielo, me enseñaste el amor verdadero, ese que eres Tú… y que no soy sin Ti… (Lola)