Nadie dijo que era fácil, pero tampoco imposible, y cómo saber si se puede o no, sin intentarlo…

Y dejó el ”in”, y fue a tentarlo, a desafiar los caminos, los pasos encubiertos, con el desnudo de su cuerpo…

Y torció varios caminos, el suyo primero, y no hubo entonces sendero, camino, ni árbol que no quisiera sentir el roce de su cuerpo, moldeando sus caprichosas formas…

Nadie dijo que era fácil, nadie ayudó, pero todos miraron, como su sinuoso andar, dejó caminos nuevos y muchos ojos abiertos, por sólo verla pasar…

Y al final, no hubo final, porque el camino nunca acaba, y enamorado de sus desnudos caprichos, el destino continúo poniendo a su paso, infinitos caminos para que lo acompañe en su eternidad… (Lola)