Olía a rosas, a rosas del jardín de todos los tiempos, donde no se marchitan, donde el

perfume perdura en la memoria, de historias con rosas en los libros, recordando amores prohibidos, imposibles y perdidos…

Olía como una flor más en el portal de la casa invitando al amor a pasar…

Olía a romance enredado en la trenza de cada pensamiento que paseaba las tardes haciéndole sentir envidia a las flores…

Era el rosal, que enamorado de su blanca tersura, abría a flor de piel sus mejores pétalos para rociarla del perfume de cada pimpollo recién nacido…

Era el jazmín que queriendo ser dueño del aroma de su piel, florecía a su paso…

Ella simplemente olía rosas, por llevar en su memoria la historia que guardaba el libro, junto a la flor que nunca secó, de aquel amor, que fue quien lo escribió, para eternizarlos juntos, a los dos… ella olía a romance, a rosas, a cuentos sin final…(Lola)