Perdona que no pueda escribirte, que se escapen las letras sin quererse tocar, y no armen otra palabra que no sea amar, perdón deben ser los sentidos donde vives perdido y no te quiero ni puedo arrancar…

y perdona que te ame así, sin medida, que necesite tus horas para para alargar mi día cuando la noche lo quiere lejano

del tuyo cuando atardece, apagar, y me quedo escondida en las tuyas robando minutos, sin querer regresar…

Que me perdonen tan sólo por hoy celosos los versos, que no se quieren mostrar, y no perdones tú mis ganas porque esta tarde yo sólo te quiero amar y amar…

Y no perdonemos a los sentimientos cuando en nuestras manos son libres, en nuestras bocas son un idioma que besa nuestras lenguas,

susurra y en los cuerpos nos desborda, y nos queremos perdonar…

y pero perdona tú, que no te haya escrito, pero te he estado amando en cada minuto desde que ha mi vida has entrado, y no hay perdón que nos valga cuando el instinto nos manda bajo la luna desnuda a mirarnos mientras nos amamos… (Lola)