Porque no se elige,
porque no se ignora,
porque hay miradas
que se clavan al alma,
aunque sean ignotas…
Porque elijo
Y no me ignora,
porque ya se ha clavado
y mi alma se ha enamorado,
se acuesta en mi pecho
y duerme abrazado…
Porque esos ojos,
esa mirada,
que a veces oscura,
y otras amargas,
me refleja
en su profunda melancolía,
donde se queda la mía…
Porque cuenta los siglos
de sus pasos,
los pasos que no dio,
las manos que no tocaron,
los besos que se perdió
y hoy besa los míos… (Lola)