Sólo me senté frente a un blanco mudo, sin imagen diciendo: “Escríbeme”, y sentí el mismo escalofrío en la piel, necesitaba

vestirse de metáforas, de verbos llevando sentidos, contar una historia, calzarse de poemas entre tanto blanco y gris de un otoño sin letras…

Y yo le dí flores, o lo intenté, pero no siempre los colores se pueden escribir, cuando te sientes tan hoja, sin viento, tan

frágil, ahogando sentimientos, como ese papel frente a ti…

(Lola)