Si fuí estrella alguna noche, y con mi luz el amor hiciste, y si el amor se fue al apagarme y nunca más volvió, no soy la culpable de tus desamores…

no uses para ratos mis luces, para eso ve y busca a la luna, porque ella siempre, siempre todo lo alumbra, y alumbrará tu alma para que tus noches no sean solitarias…

para que no sean pasajeras, no sean desvelos y madrugadas con ojeras…

y las ojeras en ojos sin amor amanecen tan vacías como hinchadas, con y sin llanto, con frío que eriza la piel… y la piel que extraña tanto cuando ve la luna, y la luna te alumbra y pregunta por qué?

Y tu porque sin pregunta, sin respuesta, se evade fumando, se hunde sumergiendo copas en bocas sin nombres…

en nombres iguales con formas distintas, en cuerpos que a la misma luna asombra, sin dibujar en tus paredes las sombras, paredes que amaron y están celosas de esas que besas sin sabor a piel… (Lola)