Un día te pedí entrar, del otro lado,

buscando calma, donde el frío pedía tu abrazo, mi boca tus besos y mi corazón quería en sentir en cada latido, amar y vivir…

Un día que ya no recuerdo, he dejado de seguir a el tiempo, y a sus fechas, porque sólo vivo para amarte, con la hora que me marca tu partida y tu llegada, y mirar desde adentro de tu alma, donde el frío del amor nunca se acaba…

(Lola)