Yo sólo quise saber mientras miraba las olas, cuál era el poder de la arena de playa que siempre volvía a besar…

Cuál era el secreto de su llanto, si fue el canto de las sirenas que le puso tanta sal…

Quise saber los secretos de tantas cosas ocultas bajo su bravura, aún sin tempestad, de las botellas quizás rotas con sus cartas de voces ahogadas, que no llegaron, que no llegarán…

Pero el horizonte mudo, el viento no acercaba ni la brisa, para que no le pregunte, para no contestar, y yo seguía mirando con mi cuerpo besando la arena, la mirada fija, el corazón detenido y muchas ganas de nadar… (Lola)

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