Yo tenía un As de corazones siempre guardado a flor de piel con las cartas del

alma ocultas en mi espalda…

Y a cada carta su tiempo para que el juego sea perfecto, para ganarle siempre sonriendo al tiempo…

Yo tenía un As de corazones, y era mi preferido porque latía emocionado al ritmo del mío, y se enamoraba a veces de los juegos sin querer ganarlos, perdidos…

Y al de Trébol la suerte, era la última opción, ese comodín que te saca de apuros cuando falla enamorado el corazón, frente a ojos mentirosos de estos juegos de traición, y cuando el de Picas de su

lado pretende darle suerte, porque el de Diamantes se queda sin fondos para la partida siguiente…

Yo tenía un As de Corazones pero lo perdí y recuperé en varios juegos, donde aprendió entre tantas manos como se miente

ganando y nunca me dejó mi Trébol ofreciéndome fortuna para escapar con suerte a otra partida en libertad…

Yo tenía cuatro Ases, llevaban mi marca, que nadie veía, y sabiéndose míos me tocaban en cada partida… (Lola)