El Gnóstico Maradoniano.

Sí, había contradicciones en su cabeza, en sus manos, en su lengua, en todo lo que lo rodeaba o tenía que ver con él. Era uno de esos místicos, racionalistas, delirantes, intelectual y espiritual, pero futbolero. Para él había un arte, un evento metafísico de meditación o andá a saber qué carajo, en el rodar del fútbol. Cuando empezaba a girar, se convertía en otra cosa.

No era más él. O sí, era más él que nunca. Se convertía en una especie de neandertal en estado de coma.

Decía que cuando le ponés la vista encima a la caprichosa, perdiste. Veía romanticismo en un foul cerca del corner sobre la hora por el descenso. Se volvía loco cuando el equipo bailaba en perfecta sincro con el corazón del canto tribunero, la danza más hermosa de todas. La que terminaba con un gol o un pelotazo en el palo y los pibes en la tribuna puteando de bronca o de emoción, a la postre, da lo mismo. Y las señoras en las casas agarrandose la cabeza con las 2 manos, con la boca abierta y toda eso sin tener mucha idea de qué mierda está pasando.

Siempre quiso estar en el cuerpo de un árbitro al sacar una roja.

Sentir el poder en la mano. Roja. Sin palabras, todo gesticulación. Y vos también, te vas. Y aquel, ya fue, también se va. Los colores, la hinchada más fiel, el ídolo, la camiseta, la cancha.

Pero cuando se ponía místico, todo aquello lo hacía sentir en el más primitivo de los circos romanos. 50 mil personas puteando a un tipo. Hermoso. Estamos en el único país donde el fútbol es costeado por el Estado. También estamos en el único país donde los visitantes no pueden ir a la cancha. Todo muy normal. “Folklore” le dicen.

El fútbol era parte de él, de su familia, de su barrio y de la Argentina toda.

Sabía que el fútbol es una suerte de placebo social.

¿Pero es que no sentís nada metafísico dentro tuyo cuando ves un video de Diego? ¿Estás muerto?.

“Hay arte y espíritu en el fútbol. Y hay fútbol en todo” me dijo. Esa fecha se hizo dos goles en contra y al toque se murió.

Like what you read? Give loleegonzalez a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.