Nos encontramos en el garage a las 5.30. No usamos la camioneta. Sabíamos que si íbamos a Confins (el aeropuerto de Belo, a esta altura mi segundo hogar) con la Doblo (la camioneta) nos iba a dejar de garpe a la vuelta. Manejó Nico el auto de Daniel, que iba directo a Brasilia desde Río.
Desayunamos con Nico y Pablo en un shopping cerquita del hotel, que no estaba tan mal. De ahí nos fuimos en taxi a un camping / hostel donde le hicimos una nota a unos “chiflados” que se gastarón 35 mil dólares en un micro y vienen siguiendo a Argentina desde el principio.

También fuimos con Nico a otro camping, tipo FanFest, que el gobierno de Brasilia preparó para “enjaular” a los argentinos.

A la noche fui con Pablo a recibir a la selección. Lo cagué a Pablo. Debería haber ido solo, pero cuando avisé al grupo de Wassap que estaba saliendo, le sugirieron que me acompañe. Llegó Argentina, hice la foto de rutina y trasmití. Mientras buscábamos un taxi, uno de los micros de la selección, que salía del hotel, se llevó puesto parte del techo de la entrada.

Fuimos a comer a un Rodizio de carnes excelente. Fogo do Chao. Caro, pero el mejor. Gastamos 180 reales por persona, algo así como $900. Con vino y postre. Hubo escena.
Durante esa tarde se cayó un puente en la Avenida Pedro I y se murieron 2 personas. Me shockeó. Todos los días para ir a Cidade Do Galo o al aeropuerto pasaba por ahí. Aún mientras lo escribo me es fuerte.

Me enojé cuando vi la edición impresa del día siguiente. Entiendo que no se haya utilizado la foto de la llegada de la selección, pero la de la nota de Nico creo que se podría haber usado. Esas cosas me molestan mucho. En los partidos lo entiendo, priorizan a Fabián, y tienen mucho material de agencia para elegir, pero en este caso, no.
Fuimos al Mané Garrincha. Armé una fotogalería de cómo es el estadio por dentro. Cuándo bajábamos por el ascensor con Nico y Gorba, el ascensor nunca bajó, todo lo contrario, subió tres pisos y se quedó parado en el 13, con nosotros adentro.
El centro de prensa tiene una particularidad. Tardás al menos 10 minutos desde que pasás el control hasta que llegás al FrontDesk. Demasiado.
En algún momento del día me escribió Flor por Wasap, me dijo que estaba almorzando con Marian y que ella le dijo que le gusta como escribo. Gracias Marian!!!!
Jugaba Brasil. Volvimos con Pablo caminando del estadio buscando algún lugar para ver el partido con brasileros, hacer unas fotos y una crónica, pero no nos miraron demasiado bien. Optamos por verlo en el Hotel.
Fuimos a cenar a una zona parecida a Nordelta, con laguna incluida. Nos sentamos en uno de pescado (por suerte había carne de vaca también) y pedimos cerveza, rabas y el plato. Al rato llegaron Daniel y Cristian. Estábamos todos. Esperamos cerca de dos horas para que nos traigan la comida. Nos levantamos y nos fuimos. Sin pagar. Sin cenar.
Decidimos ir a un Mc Donalds cerca del hotel, pero antes dejamos a Daniel. Cruzamos una plaza muy ancha. Brasilia se parece a Washington y poco a Brasil.

El Mc Donalds estaba cerrado. Fuimos a una estación de servicio que había cola. La cena iba a ser chizitos y papa fritas. Mientras esperábamos con Cristian que nos cobren, me llamó Martín para decirme que en Fogo do Chao, había lugar. Nuevamente Rodizio de carne. Empezamos a cenar a las 12.30.
Fabi se levantó a las 6, yo me había acostado a las 2. Salí del hotel sin desayunar a las 7.30 y me fui al Mané Garrincha. Madrugué porque quería un buen lugar en el estadio y cuanto antes llegara iba a ser mejor. Por suerte no salí tan temprano como Fabi porque sólo había 7 personas entre nosotros.
Me encontré con Mariano en la cancha, bah, el me encontró a mi. Me gustó verlo. Con él y con Martín pasé casi toda mi adolescencia y si bien la vida nos separó tengo un gran recuerdo de ellos y los quiero muchísimo.
Sufrí mucho el segundo tiempo. Me quedó en la otra punta el ataque de Bélgica y lo padecí. Me gustó mucho el laburo que hice de previa y de partido.

A la noche esperamos una hora para comer, una vez más, en Fogo do Chao. Estaba rpleto de argentinos que cantaron contra Brasil revoleando remeras y parados arriba de las sillas. También había un trompetista.
Extraño, mucho. Estos últimos días son difíciles. Está la vuelta tan cerca. Una semana y un poquito y en Baires. Voy a extrañar el clima de Belo pero creo que no tanto como las extraño a ellas.
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