El vuelo de la odiosa Porto Alegre salió a las 6am. Nos despertamos a las 4.30. Imaginen mi humor. En el hotel me quisieron cobrar 474 reales en lugar de 47.
Llegamos a Confins y el auto no arrancó. Se quedó sin batería. Todavia busco la explicación del porque. Fuimos a Hertz (la empresa a la que le alquilamos el auto), nos dijeron que no podían hacer nada. Nos ayudo la gente del estacionamiento. Nico y yo nos quedamos esperando. A la hora larga de espera apareció un motoquero que nos cargó la batería.

Estuve de mal humor y zombie todo el día. A la tarde fui al entrenamiento de Argentina, medio al pedo. Hablé con Juli, que estaba triste. En general me es difícil contenerla, no se como hacerlo pero a la distancia es mucho más complicado.
El viernes se cumplieron 20 días desde que llegué a Brasil. Fui solo al entrenamiento de Chile, volví al hotel, busqué el chaleco de fotógrafo y me fui, en taxi, al Mineirao. Nos llevaron en Shuttle al entrenamiento de Brasil. Qué distinto es el entrenamiento de Brasil que el de Argentina. El lugar dónde se entrenaron queda en la entrada de un morro. Hice unas fotos de ese lugar.

Volvimos con Pablo, aprovechamos la conexión del centro de prensa y cerramos el día temprano.
Fuimos a comer al italiano de Flemming.
Sentí que tenía 19 años y me tenía que levantar temprano un domingo para ir a comer a lo del tío. Creo que no quiero ir más a comer con la familia. No puedo creer tampoco que un par de reales sean tan problemáticos.
Y llegó el día de ver el Mineirao de amarillo, el día de Brasil — Chile. La noche anterior había estado así.

Me saqué la foto de rutina, la que hago dentro de todos los estadios. Se la pedí a uno de AP, que sigue a la selección y que “nos tenemos de vista”. Cuando me devuelve el teléfono me dice. “Como lo cagaste a Fabi ehhh” Fabi es Fabián, el fotógrafo que vino por la edición impresa, al cual, no yo, sino la gente del papel decidió que no venga. Un forro y un tarado el de AP. Le pedí otra foto a un fotógrafo ex Clarín con el que tengo cierta onda. Esa es la que publiqué en Facebook y acá.

El partido. Me encantó. Fue el que más disfrute. Al principio iba por Brasil pero luego por como si iba dando todo panquequié (?) y empecé a alentar a “la Roja”. Ayy si entra la de Pinilla al final.
Los penales. Mamita. Cuando fue a patear Neymar estaba nervioso yo. Dos sensaciones. La euforia y el silencio. Cuándo Chile empata en los penales el silencio fue atroz. Cuando Jara no mete el ruido fue atronador.

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