Spiki inglish?

“Mi inglés es de Caguas”, decía hace poco un profesor en una de mis clases a modo de excusa por la dificultad que le ocasionaba el decirnos el título de un libro. — ¿Será ese mismo el inglés que habla papi, papá, mami y en muchas ocasiones, yo? — Hoy pienso que ese debe ser el mismo inglés que intenta hablar el gobernador de nuestra isla que en estos días ha estado recibiendo una lluvia de burlas y mofas por estar pulseando con el difícil — como lo describió Ana Lydia Vega hace unos años atrás — .

El video del gobe tratando de hablar inglés está por ahí compartiéndose en las redes sociales y siendo comentado por una retrajila de “estudiosos”, “grandes conocedores” y “abogados” de la lengua — tal vez egresados de la Ñame University o la Mongoloide High School — que no hacen más que tildar de bruto a Alejandro por su pobre ejecución del idioma. Bruto, bruto y bruto. Ese es uno de los insultos que recibe por parte de puertorros y puertorras que, deduzco yo, con tanta criticaera deben hablar un “flawless english”.

Indignados/as, realmente indignados/as con el único aspecto que el gobernador no está obligado a cumplir ni por la Constitución ni por el Congreso: hablar inglés. Y yo puedo pensar — de hecho, es lo que pienso — que Padilla ha sido un mal gobernador por muchas razones y por muchas incompetencias que él y su gobierno han llevado a cabo pero no por ésto, no por cuán bien o cuán mal puede hablar “x” o “y” idioma. Tildar de bruto a una persona porque tiene un pobre manejo de una lengua que no es su principal pareciera ser la real brutalidad, pero bueno, quién soy yo para juzgarles...

Eso también me lleva a pensar en la experiencia de mi pai y de mi abuelo que tuvieron que aprender inglés a las malas para poder sobrevivir y mantener sus trabajos en Estados Unidos. Mi pai habla ese “inglés de Caguas” que el profe mencionaba, con ese inglés ha subsistido más de quince años y aunque tiene dificultad para conjugar verbos, para la pronunciacion y la escritura del mismo, se comunica con sus jefes, con sus compañeros/as y con quien sea sin vergüenza alguna — no hay razón para que tenga — . Cada vez que lo escucho hablándolo se me hace un rebolú en el corazón de alegría y orgullo porque me consta el trabajo que le ha dado poder aprenderlo. Les aseguro que de bruto no tiene ni un pelo.

Qué bochorno, dioj mío..

La gente bien abochorná porque este señor que nos representa — se supone — como pueblo, tiene muchísima dificultad para hablar inglés. No se le exige como deber ni obligación, a quien quiera gobernar el país, ningún tipo de preparación académica en política, economía ni mucho menos en historia — ¡NI EN HISTORIA! — , pero que ni se atrevan a hablar mal el inglés porque ahí sí que denotan falta de conocimiento e “inteligencia” — que se joda si piensas que el Mar Caribe queda al norte de Puerto Rico — .

Y hablando de quienes cambian los mares de posiciones, con Jenniffer González también ha salido la misma polémica. La gente indignada hasta más no poder porque ella, supuestamente, no sabe hablar inglés cuando la realidad es que sí sabe hablarlo, sí sabe comunicarse y expresarse a través de éste, lo que pasa es que lo habla con acento hispano, lo cual es más que lógico y entendible. Además, a diferencia de Agapito, sería un tantitito irónico que una estadista que desea la anexión absoluta de su país a los Estados Unidos, no hable el idioma predilecto – porque ni tan siquiera es el “oficial” – de dicho lugar.

Y no niego que sí me da un poco de vergüenza toda esta situación con el gobernador pero no por lo “mal” que pueda hablar el inglés, sino porque eso me lleva a pensar en la raíz del problema: el sistema de educación de Puerto Rico. Aquí es donde difiero de quienes se mofan de él. Yo sí pienso que, en este sentido, él representa exactamente lo que está mal con la eduación y con la manera en la que se “enseña” dicho idioma en la isla. Aquí la mayoría de la gente pasa años y años estudiando inglés y cuando se gradúan de cuarto año no saben hablarlo, lo entienden con dificultad y no pueden ni saben escribirlo. ¡Esa es la realidad de la isla! Esa es la realidad que presenta el gobe.

Debería abochornarnos, claro, porque eso sólo demuestra la realidad de un país que se las guilla de bilingüe y a la hora de la verdad ni fú ni fá; de “thank you” en adelante se les traba la lengua. Porque demuestra la ineficiencia del sistema eduactivo público en general – salvo algunas escuelas – que dejan a sus estudiantes en el vacío y ahogados/as de datos que no demuestran la calidad de lo que han aprendido. Que con dos o tres “oral talks” que el estudiante haga, sin corregirles un carajo de pronunciación, conjugación ni escritura, ya tienen A en la clase.

Estoy de acuerdo con que hay que aprender inglés al igual que hay que aprender otras lenguas, especialmente los que nos vinculan y acercan a nuestras islas hermanas del Caribe. Conocer diferentes idiomas nos pueden abrir muchas, muchas puertas, con ellos nos conectamos con nuestro exterior en todos los sentidos y eso es realmente hermoso, y más allá de hermoso, es poderoso dado a la gran cantidad de información y recursos a los cuales nos exponemos y tenemos acceso.

Mientras tanto, seguiremos hablando “inglés de Caguas”, de Añasco y de Rincón. Mientras tanto, se hace lo que se puede con lo poco que brinda un sistema de educación público que hace lo que puede con lo poco que le brindan.

Happy wikén! (en “inglés de Caguas”, pa’ que se entienda)