Un deseo que algún día se cumpla

Y qué si dejara abandonado

este cuaderno acá

en un impulso romántico

de que alguien más lo encontrara

e incluso publicara en el New York Times.

La experiencia me dice

que las probabilidades de una bondad así

son tan mínimas como las que este puente se caiga

y sin embargo, tengo vértigo.

Cuando pase al otro lado, quizás habré llegado

a la que todavía no soy

y si vuelvo para atrás, un óxido

-aunque rastreara mis huellas con rayos x -

mi yo Brooklyn, Heights.

Ahora me doy cuenta, el ruido de los autos

me tranquiliza, permanecer en la transitoriedad

de esta ingeniería democrática,

la chica que pasa y se sonríe,

es que no es habitual, la gente corre o saca selfies

Y yo, permiso, encontré mi escritorio.


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Poema en el puente de Brooklyn, NY