Leyendo: Rayos

Mis libros de 2017

Rayos es una novela generacional que tiene como protagonista a Fidel Centella y su grupo de amigos: Los Rayos. Suena a entretenimiento, a diatriba adolescente. Y lo es, pero también hay una voz personal sobre eso de hacerse mayor sin querer, de relato de la inmigración gallega a Barcelona y de crónica de la ciudad.

Podría recurrir a la metáfora facilona de la juventud como una autopista de cuatro carriles que llevan a cualquier sitio. Con cada año cumplido la autopista empieza a estrecharse, de carretera nacional a regional hasta llegar al camino pedregoso.

Porque el libro empieza con la carretera interminable y el coche cargado de empanadas con el que los padres de Fidel salen de Galicia. La decisión consciente frente a la aleatoria, la que Fidel toma cuando se va de casa porque se deja las llaves dentro. Dos generaciones retratadas en una escena.

Miqui usa muy bien esta estructura que mezcla los recuerdos infantiles de Fidel con la historia migratoria de sus padres y también las profundas contradicciones entre su condición de hijo de la clase media y los personajes de Tinet y Diana.

El anciano Tinet, el último afilador, a punto de perder su casa en el Raval, que hace de Fidel un periodista “comprometido”. Y Diana, la vecina, con su familia de barrio alto con los que aprende que el verdadero poder es la influencia.

En medio hay un cierto discurso sobre la Barcelona acosada por el turismo, exprimida por los políticos y víctima de la especulación inmobiliaria.

Pero el centro de la novela es la amistad de los Rayos, que siguen siendo esos niños con babi del Colegio Amarillo, inocentes, kamikazes, unidos por la casualidad, que empiezan a ver que lo de estar perdido no es solo un defecto congénito de Fidel Centella y que lo peor de hacerse mayor es que todo lo que parecía inmutable empieza a ser relativo y volátil: la amistad para siempre, los padres inmortales, las sillas para todos.

Y también está la amistad con Bárbara, la amiga más amiga y menos amiga, que diría Rajoy. Pero, ay, ojalá alguien en mi vida que me describa como Fidel a Bárbara.

Centella te cae mal hasta que ves que se parece sospechosamente a tu yo de hace 10 años y empiezas a ser condescendiente. Y sus amigos te caen aún peor por estereotipados y superficiales hasta que encuentras a tus propios amigos en su piel y empiezas a quererles. Los rayos son enérgicos pero fugaces y el recuerdo de esa luz brillante es una buena metáfora de la juventud.

Hay muchos libros en Rayos. Deuda ineludible con el pijoaparte de Marsé y a Casavella pero su mérito es que está la Barcelona de Miqui Otero. La del boom. La que ahora vemos hacerse mayor con problemas. Como Fidel. Como Nosotros.

Rayos. Miqui Otero. Blackie Books.