Momentos de 2015.

Lo bueno de vivir con periodos cerrados de tiempo es poder hacer balance. Es bonito creer que hay puntos de inflexión donde cambiar el rumbo aún es posible y también es muy sano saber lo que nos ha hecho feliz, entre otras cosas, para intentar repetir siempre que se pueda. Por eso recopilo aquí algunos de mis momentos de 2015.

Mi adicción al café ha tenido dos cumbres: el café espresso de Etiopía en Aksum Coffee de Bruselas y el de White Label en Amsterdam. Siempre pienso que debería beber menos café pero cuando tomo uno de los buenos sé que no lo voy a poder dejar nunca.

Mano Rota. Barcelona

Este año he sido muy feliz en la mesa de Mano rota en Barcelona y sobre todo en la de Bacira en Madrid. Lo malo es que ahora quiero comer anguila todos los días del año. Y queso, claro. Como este Luna Nueva de cabra que no es porque sea de mi pueblo pero es una maravilla.

He cocinado, poco para mí y mucho para otros, y he aprendido una receta de risotto con pasta de piñones, esta de masa de pizza de Iban Yarza que nunca falla y esta de Red Velvet que me han hecho ganar muchos puntos. Aún tengo pendiente este brioche con chocolate y naranja confitada pero no pasa de enero.

Ermitage. San Petersburgo

También he viajado más de lo que pensaba. Disfruté en silencio de los mosaicos de la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada en San Petersburgo, de una tormenta de las buenas bajo un puente en el Parque Gorki de Moscú, donde un grupo aprendía a bailar salsa, de la inmensidad abrumadora del Ermitage y del turismo de cementerios en Novodevichi. También recuerdo los olores de los puestos del mercado viejo de Helsinki, la increíble gama de azules de Menorca y los verdes de la Selva de Irati.

Y he escuchado a Torres cantar a pelo con su guitarra esta canción y he gritado con Nueva Vulcano como si me fuera la vida “todo pop y espiritualidad. Conócete, acéptate, supérate”. Y me he emocionado en el concierto de Los Planetas en la sala But que me hizo renovar el carné de fan. Y me he enamorado de la tristeza de la canción del año.

Le he dicho adiós a mi abuela con alzheimer aunque hace ya mucho que se había ido. Y también he cerrado algunas puertas que siempre se quedaban abiertas.

He leído en la boda de una mis mejores amigas y he bailado Britney y he hecho un Padre Mariano, que no tiene nada que ver con el vino y las hostias. Nos hacemos mayores.

No he perdido lo suficiente el tiempo pero lo he intentado. Sí he perdido guantes, siempre uno del par, creo que les gusta ser singulares, un anillo de plata, un paraguas, unos auriculares y otras cosas que no recuerdo.

He corrido 150 km este año, eso dice Nike+, pero la mejor carrera es la que corro esta tarde, la San Silvestre Vallecana.

El último día del año, el primero del siguiente. ¡Feliz 2016!

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