¿Con qué álbum puedo empezar?

Esa es la pregunta que suelo hacer cuando mis amigos recomiendan alguna banda o solista. No quedo satisfecha con que me muestren un par de temas, necesito escuchar más. Me gusta llegar a devorar la nueva música que estoy descubriendo porque está constantemente rondando una corazonada que da a entender que esa recomendación cambiará mi vida*.

Ozzy Osbourne

En más de una ocasión, esa corazonada tuvo razón. Por ejemplo, me recomendaron (sin compromisos, sin agregados como “hija de pooota, escuchá a esta banda que es lo mejor del mundo mundial on earth”) escuchar a The Rolling Stones. ¿Será pura casualidad? ¿Será una fuerza extraña totalmente fuera de mi alcance y/o percepción que hizo que hasta la fecha sea la banda más importante para mí? The Rolling Stones es el motor de mi existencia y ellos sí que merecen estar en el más alto de los pedestales. No se imaginan lo mucho que les debo.

La banda y/o solista de cabecera es aquella que está presente en todos los aspectos de tu vida: en las buenas, en las malas, en las peores y más putrefactas situaciones en las que llegaste a desear inclusive ser unos cuantos kilos de carne molida. Pero no, no llegaste a parar a alguna que otra góndola clandestina gracias a ella. Te acompaña en los momentos más intensos y coloridos de tu vida, también lo hace en los más grisáceos haciéndolos llevaderos y hasta placenteros.

(De izquierda a derecha) Brian Jones y Keith Richards

Seamos honestos, gustamos de sufrir con aquellos temas que te quiebran desde el primer segundo. Lo que propongo escuchar a continuación es un precioso instrumental de John Frusciante dedicado a un gran amigo suyo llamado Wayne. El tema, justamente, se llama así: Wayne. Mientras lo escuchan, presten atención a la emocionante descripción escrita por el propio Frusciante. Se escaparán un par de lágrimas, les aseguro.

Wayne consiste en más de 10 minutos de amor. Amor a tu mejor amigo, compañero, cómplice tuyo hasta en las situaciones más descabelladas, aquella persona en quien confiás más que en tu propia sombra. Nunca conocí al citado Wayne, pero dudo mucho que Frusciante se equivoque al decir que esto le hubiese gustado escuchar. Es más, le hubiese encantado.

¿Se dieron cuenta que la música es omnipotente? Es impresionante cómo un tema puede representar un momento o una persona importante, cómo puede hacerte llorar a mares o hacerte sentir que estás inmerso en excelsa felicidad. Por eso, valoro demasiado y agradezco las recomendaciones musicales de mis amigos y también de aquellas personas que de alguna manera u otra están presentes en mi vida.

La música es el mejor regalo que uno puede dar y recibir. ¿Estamos de acuerdo?

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*Cuando digo que cambiará mi vida, no significa que precisamente será una de mis bandas de cabecera o que llegue al punto de obsesionarme. Todos conocemos uno o más temas/artistas que si bien, no son de nuestra máxima devoción, los consideramos especiales porque dan un valor agregado a nuestra existencia.

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