El minúsculo y mayúsculo del ser;

Lore Zatarain
Jul 30, 2017 · 2 min read

Últimamente resuena por las redes sociales, y las pláticas, la importancia de hacerse notar y ser grande: ser una mayúscula, crear impacto, defender ideales, hacer lo que quieras, eres capaz de todo, etc. Muchas de estas frases suenan muy atractivas y motivadoras. Nos adornan la vida como un juego fácil, de elección, y a la par de esto no se dan cuenta que muchas veces la vida no es así.

Antes de que pienses que soy una pesimista y algo conformista, quiero aclarar que estoy consciente de la importancia en la actitud ante la vida, y que muchas veces la actitud puede hacer del paisaje algo hermoso, o algo espantoso. A lo que quiero llegar es, que todas las frases “motivadoras” dichas por personas “exitosas” nos dejan en un conflicto existencial de ¿Y ahora qué? Nos hacen responsables de el 100% de las cosas que nos pasan, y que si un sueño no fue cumplido pues fue por pendejos y porque no le echamos ganas. ¿Realmente fue eso? ¿Somos totalmente responsables de nuestros fracasos y éxitos?

Yo creo que no, a veces dependemos de las circunstancias, somos frenados por un sistema o una estructura en la que no queremos estar, sin embargo pertenecemos a eso. No somos responsables del todo pero sí de una parte significativa.

Muchos de nosotros somos unos minúsculos jugándole a ser más. Somos el conjunto de estas frases echas armaduras donde creemos (hasta cierto punto) que somos capaces de todo, cuando en realidad somos las letras minúsculas, mismas letras que al juntarse hacen textos como éste o como cualquier otro y pueden lograr cosas muy grandes o muy pequeñas. Si dejáramos de lado la presión y la obsesión por ser grandotes y mayúsculas, nos enfocaríamos en las letras pequeñas, en las que dicen más que el título, las que pueden hacer relevante cualquier contrato, ésas son las que importan, las que se juntan para formar algo.

Por una parte considero que el éxito y las personas “perras” están sobrevaloradas, y por otro lado creo que es algo que funciona bastante bien en sociedad, y que por alguna razón sólo así la gente te toma en serio y despiertas algo en ellos, y aquí volvemos a la obsesión por el mayúsculo. Podríamos culpar a Hollywood, o a las TedTalks, a los maestros, la sociedad. En fin podríamos culpar a un sin fin de personas o circunstancias pero el problema de la obsesión por el mayúsculo del ser sigue, y debemos ponernos a cuestionar el funcionamiento y los resultados de dicho fenómeno.

¿Qué pasa con los de atrás? ¿Qué pasa con la(s) persona(s) que está detrás de un político, de un artista? ¿En qué momento la imagen se vuelve indispensable?

Estamos enfocando la atención en la pose, en la superficie y apariencia, enfocamos nuestra atención en detalles tan irrelevantes que hemos creído que son indispensables para “triunfar”

En fin, quiero creer que un conjunto de minúsculas pueden hacer más que una mayúscula

    Lore Zatarain

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    Esto es mi terapia y nada más.