La historia y los “niños héroes”, símbolo de nacionalismo

Foto de Marcelosan vía Wikimedia

Quien no recuerda sus tiempos de polluelos escolares y esas fechas de septiembre en las que las instituciones nos inculcan que, por ejemplo, cada 13 de septiembre se debe recordar la épica batalla de los Niños Héroes de Chapultepec contra el ejército estadounidense.

La versión oficial que a casi todos nos manejan, se reduce al sacrificio de los jóvenes cadetes, pero no hay que omitir que aquel día de septiembre habían más de 800 soldados mexicanos que fueron apoyados por el batallón activo de San Blas con 400 hombres y medio centenar de cadetes del Colegio Militar. Así es, el 13 de septiembre no es de seis “niños” nada más, como lo indican los libros de texto gratuitos.

Imagen vía The United States Library of Congress’s Prints and Photographs division

La historia americana tiene registrada un enfrentamiento por la toma del Castillo, la captura de prisioneros y la liberación de 49 apresados por autorización del Teniente Coronel Ethan A. Hitchock, encargado de la inspección general del ejército norteamericano.

El 13 de septiembre de 1871 se celebró por primera vez el Aniversario del Sacrificio del Castillo de Chapultepec, presidido por Benito Juárez y su gabinete. Sin embargo, como casi no suele ocurrir, los conservadores opositores montaron una campaña para desprestigiar las acciones del gobierno juarista, mencionándose entre otras cosas, que los cadetes no eran cadetes sino personas arrestadas en el Castillo, que eran alumnos en estado de ebriedad, que uno de los cadetes abrigándose con la bandera cayó a su muerte por estar borracho, etc.

Quizá el mayor mito sobre los Niños Héroes es la mundialmente conocida escena en la cual Juan Escutia — que no era cadete del Colegio Militar — toma la bandera tricolor y decide arrojarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec antes que verla mancillada por los invasores.

Mural del Techo del Castillo de Chapultepec por Gabriel Flores

Pero, Escutia no murió de forma tan poética debido a un salto ni envuelto en una bandera, la realidad es que cayó abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca cuando intentaban huir hacia el jardín Botánico. La bandera mexicana sí fue capturada por los estadounidenses y fue devuelta a México hasta el sexenio de José López Portillo.

Se dice que para resaltar los valores de la mexicanidad sobre la amenaza exterior, el gobierno decidió manipular un poquito la historia, y en este acto, negó su lugar a otros personajes que también participaron en 1847, al final, lo ocurrido en Chapultepec fue un acto simbólico del nacionalismo que se siente hoy en día.

Fuente:
Cultura Colectiva
Quadaatin