El arte de decir que no

Decir que no a una propuesta puede resultar difícil. Tenemos una tendencia natural a dejar todas las puertas abiertas, no vaya a ser que luego necesitemos pasar por ellas. Esto se debe en parte al sesgo de la diversificación, según el cual estimamos que en el futuro vamos a necesitar más posibilidades de las que realmente necesitaremos. Aún así, es importante comprometerse con una cosa y saber dejar de lado otras opciones de manera elegante. Veamos por qué.

Por qué decir que no

  1. Tienes que enfocarte en lo realmente importante. Esto es primordial. Has de tener claro qué es lo más importante para ti y aceptar únicamente los compromisos que (a) estén alineados con ello y (b) vayan a suponer un avance considerable. De lo contrario harás muchas cosas, pero ninguna te llevará a ningún lado. Una manera de saber si te has centrado en algo importante es preguntarte por la noche qué es lo más importante que has hecho ese día y comprobar que estás satisfecho con ello.
  2. Un “no” claro es mejor que un “sí” ambiguo. Dar un “sí” ambiguo entraña un cierto egoísmo. Por una parte mantienes todas las posibilidades abiertas, pero por la otra dejas a la otra persona en una situación muy incómoda en la que no sabe si realmente puede contar contigo. Además, por lo general comunicas implícitamente una de estas dos cosas: 
    (1) “No soy capaz de tomar una decisión porque mis decisiones no dependen de mí, sino de otras personas o de acontecimientos externos. Lo siento, pero no tengo mucha personalidad.”
    (2) “No quiero comprometerme de momento. El plan no me parece lo suficientemente bueno o no confío en ti para que organices algo interesante, ya que tú tampoco lo eres demasiado. Seguramente que me surja algo mejor más adelante, pero soy tan inseguro que tengo miedo de quedarme sin nada que hacer si te digo ahora que no.”
  3. Cambias afecto a corto plazo por respeto a largo plazo. Cuando dices que no a alguien sientes que en cierta medida le estás decepcionando. Puede que se cree una situación un tanto incómoda. Sin embargo, aunque en ese momento no salga a la luz, es más que posible que la otra persona valore tu honestidad y te agradezca que no le des un falso sí por compromiso. Verá que tienes claras tus prioridades, y si considera que realmente te importa, sabrá que cuando te pida algo importante, también sabrás poner esto por delante de otras cosas.

Cómo decir que no

Decir que no no tiene por qué resultar en una situación desagradable. Para ello, puedes servirte de algunas herramientas.

  1. Separa la decisión de la relación. En la medida que puedas, separa la decisión que tomas en ese momento de la relación que tienes con quién te la propone. Deja claro que el hecho de que no accedas a la invitación no significa que la otra persona no sea importante para ti, y que tu decisión no se debe a ella sino a otros factores.
  2. Decir que no no implica usar la palabra “no”. Puede resultar menos violento usar expresiones del tipo “Te agradezco mucho que me propongas este plan, pero estoy realmente ocupado escribiendo mi libro” o “Me encantaría poder ir, pero ya he hecho planes con mi familia.”
  3. Haz una pausa. Puedes hacer una pausa de unos segundos antes de contestar. Con esto evitas decir que sí por costumbre o por la presión del momento y además consigues que tu decisión suene más meditada y justificada.

En al trabajo, nos vemos muy a menudo en la necesidad de decir que no a distintos proyectos o tareas. Para estos casos existen herramientas específicas:

  1. Pospón un poco la respuesta. Un “déjame que compruebe ahora mi agenda y en diez minutos te contesto” evita la confrontación inicial y, al igual que hacer una pausa en una conversación, da la impresión de que se trata de una decisión meditada y justificada. Además, te da tiempo para pensar en una excusa, es decir, programar otra actividad que tiene prioridad para ti.
  2. Comunica tus otras tareas. Cuando el jefe te adjudica una nueva tarea, puedes decir algo como: “De acuerdo. Pero quiero poder hacerlo de la mejor manera posible y dado que tengo estos otros proyectos en paralelo me temo que no tendré tiempo para hacerlo todo con la calidad que me gustaría. ¿A qué proyecto he de dar menos prioridad?”
  3. Presenta una alternativa. Propón algo que te suponga menos trabajo pero que vaya a resultar en algo parecido. Por ejemplo, en el caso de que tengas que recopilar información de varias fuentes, puedes centrarte sólo en las dos fuentes principales. Esta herramienta puede combinarse muy bien con la anterior.

Con el tiempo, decir que no te saldrá cada vez de manera más natural y te costará menos esfuerzo. Por otro lado, la gente se acostrumbrará a que no siempre estás disponible para cualquier actividad. Así podrás dedicar tu tiempo y tu energía a lo que realmente te importa.

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