Ninguna respuesta es una respuesta

Antes me daba rabia cuando proponía un plan y había personas que no contestaban. ¿Qué pasará, no lo habrán leído? Desde luego, qué despistada es la gente, parece que están todo el día con el móvil, pero luego no leen las cosas importantes.

Qué iluso. Leemos todos los mensajes, nos encanta esa pequeña dosis de dopamina que nos llega con un nuevo mensaje. Otra cosa diferente es que después de leerlo queramos contestar.

Cuando no te contestan a una propuesta suele ser por una de dos razones:

  1. Alergia al compromiso. Hay gente a la que parece que le sale un sarpullido cuando se compromete a hacer algo. ¿Y si luego me proponen algo que me apetece más? ¿Y si la chica a la que le escribí antes de ayer me contesta y me dice de ir a tomar algo justo ese día? En el fondo son igual de ilusos que tú.
  2. Cobardía. Por lo general, la gente no va a decirte que no les interesa lo que propones. La mayoría no saben expresarlo de manera asertiva y tienen miedo de herir tus sentimientos. Yo suelo preocuparme por dar una respuesta, aunque sea negativa, y respeto mucho a la gente que lo hace. Hay muchas cosas que no me interesan y muchas ocasiones en las que tengo otras prioridades. Si lo explicas bien, todo el mundo va a entenderlo.

Has de asumirlo, si no te contestan es por una de dos razones: (1) no les importa nada lo que les propones o (2) les importa menos que otras cosas y no saben cómo expresarlo. Como ves, en cualquier caso, no les importa mucho. Más vale que contactes a otra gente o hagas otra cosa y nada del típico “no sé si habrás leído mi mensaje…” Haz algo que importe.