No te entregues a una idea

Oigo a menudo que si quieres que una idea tenga éxito has de comprometerte con ella al 100%. Que vale más concentrarte en una cosa y poner todas tus energías en ella que andar desperdigado, haciendo un poco aquí y otro poco allá, libando de flor en flor, de idea en idea.

Yo no creo que entregarte al 100% a una idea sea bueno, a no ser que se haya convertido ya en un proyecto de éxito y sea tu fuente primaria de ingresos. Una idea que todavía no te genera los ingresos suficientes es como una chica que te gusta pero todavía no sabes si te corresponde. No seas tonto, no te enamores. No todavía.

Son varias las razones por las que creo que no deberías enamorarte de una idea.

1. El éxito no depende sólo de ti

A menudo se piensa que el éxito de una idea depende solamente de ti, que si no tienes éxito es por que no lo has hecho bien o porque no has puesto toda la carne en el asador. Echas la vista atrás y parece que ha sido esta mezcla de talento y dedicación la que ha hecho que pasen grandes cosas, la que ha hecho triunfar a Steve Jobs y a Bill Gates. Si bien es cierto que el talento y la dedicación son una condición necesaria, de por sí solos no garantizan el éxito.

En el éxito de tu proyecto no sólo influye lo que tú hagas, hay otros factores externos que no dependen de ti. Es probable que Steve Jobs no hubiera tenido tanto éxito si no hubiera conocido a Steve Wozniak, y seguramente Bill Gates no sería tan rico si hubiera vivido veinte años antes cuando todavía no existían los ordenadores. A grandes rasgos estimo que el éxito depende al 40% de lo que aportes, al 30% de las personas que te encuentres por el camino y al 30% de un lugar y un momento propicios.

2. Vas a perderte oportunidades

Si sólo te concentras en tu idea porque piensas que es la mejor idea del mundo y estás seguro de que va a triunfar (una ilusión que mucha gente tiene), te pierdes muchas oportunidades por el camino. Simplemente dejas de verlas.

¿Te has pasado alguna vez que has ido a comprarte unos zapatos y luego no paras de fijarte en los zapatos del resto de la gente? Es porque tu atención está centrada en los zapatos. Si alguien llevara una camisa muy bonita y que casualmente a ti también te quedaría muy bien, pasaría totalmente desapercibida para ti. Del mismo modo, puede que las buenas oportunidades te pasen de largo porque tú sólo ves tu idea y lo que la rodea.

3. Desprendes necesidad

Si esa idea es la única que tienes y tu éxito depende de ella, necesitas que triunfe a toda costa. Esa necesidad la vas a transmitir inconscientemente a la gente que te encuentres por el camino y va a actuar a modo de repelente.

Por ejemplo, puede que te encuentres con un posible cliente e intentes venderle tu producto a toda costa. Esto va a hacerle dudar de que si lo que estás vendiendo es realmente tan bueno como dices, porque resulta raro que alguien que tiene algo bueno tenga que esforzarse tanto por venderlo. Las cosas buenas te las quitan de las manos. Lo mismo ocurrirá cuando intentes convencer a alguien para que se asocie contigo o para que invierta en tu idea.

4. Pones en juego tu estado de ánimo

Cuando te centras sólo en una idea, pasas tanto tiempo pensando en ella que es inevitable que imagines lo que esperas que suceda en un mes, y en un año, y en cinco años, cuando seguramente ya estarás nadando en dinero y sin preocupaciones porque has creado un sistema de negocio perfecto. Inevitablemente y por causas que como hemos visto no dependen en su totalidad de ti, las cosas no acaban sucediendo así. Michelin empezó siendo una empresa de aviones.

Como en el caso de Michelin, hay veces en las que puedes adaptarte e introducir un cambio que te permita seguir atisbando un halo de éxito al final del túnel, pero no siempre es así. En cualquier caso, si tu éxito depende solamente de el éxito de una idea, el hecho de que tu idea no progrese conforme a como te habías imaginado hará que te sientas frustrado.

###

Mi recomendación está clara: Apuesta por varias ideas. Haz un pequeño avance aquí y otro allá. Irás calibrando si las personas implicadas y el entorno favorecen el avance de tu idea, y de ser así, puedes invertir cada vez más recursos en ella. O puede que tengas que darle un pequeño giro pero, al no haber invertido demasiado, no te sentirás tan atado a la idea original y te resultará fácil hacerlo. Comunicarás tu idea con sencillez y sin necesidad, y si realmente es útil, la gente se verá atraída naturalmente. Ahora sólo es cuestión de probar y esperar a que algo triunfe.

¿Que no tienes suficientes ideas? No pasa nada. Un ejercicio muy productivo es pensar conscientemente y de manera creativa en las oportunidades que tienes a tu alcance. Puede serte útil hacer una lista de las habilidades que te diferencian del resto y explorar cómo puedes aprovechar cada una de ellas para crear algo de valor. Esto requiere fuerza de voluntad, pero si dedicas a ello 15 minutos durante 10 días seguidos, seguro que acabas con muchas más ideas de las que te habías imaginado.