Picasso no empezó pintando cubismo

Innovar con una startup es difícil. Significa crear algo nuevo y hacer que la gente lo quiera. Es fácil que esa gente no exista y nuestros sueños se desvanezcan.

Pero en mi opinión no es esa la razón por la que la mayoría de las startups fracasan. La mayoría lo hacen porque el que las crea no sabe ni cómo crear un producto ni cómo venderlo. Por muy buena que sea la idea, está abocado a fallar. Una vez que falle, pensará que la idea era mala, o que había algo que ha hecho mal, y volverása empezar de nuevo con otra idea. Pero adivina qué: seguirá sin saber ni cómo crear un producto, ni cómo venderlo.

Picasso tampoco empezó pintando cubismo. Al principio no sabía pintar cuadros. Empezó copiando a los maestros de su época, pintando cuadros “normales” (me has pillado, no soy un experto en arte) y luego pasó por varios estilos hasta que encontró el que le dio fama mundial.

Del mismo modo, el primer paso en el mundo de los negocios no debería ser crear algo nuevo. Es mucho más fácil coger algo que ya existe e intentar venderlo. Sin duda vas a encontrarte con mucha gente que ya lo está haciendo y la competencia te dejará con un margen de beneficios pequeño, pero el objetivo no es hacer mucho dinero, es aprender. Sobre todo aprender cuál es la mejor forma de darte a conocer para que te compren, y cómo organizarte cuando empieces a vender.

Imagino que Picasso también se encontró al principio con mucha gente que vendía cuadros como los suyos. Aún así, de exposición en exposición o de mercadillo en mercadillo alguno conseguiría vender. Lo más importante es que aprendió qué es lo que la gente valora en un cuadro y cuál es la mejor forma de darse a conocer.

Ahora mi nuevo proyecto es el de vender páginas web a clínicas de fisioterapia. ¿Por qué? Porque tengo un amigo que vende páginas web (además de otros servicios) a clínicas dentales y creo que puedo aprender mucho de él. Pero sobre todo puedo aprender cómo crear algo desde cero, encontrar clientes, y crear sistemas para automatizar todo lo que pueda. Puede que no consiga ningún cliente y me la pegue antes de haber aprendido nada. Pero si no consigo a nadie que me quiera comprar una mísera página web, no creo que sea el momento de hacerme pasar por Steve Jobs e intentar convencer a la gente de que necesita un producto que todavía no existe.

— ¿Bailas?
 — No.
 — ¿Pues entonces de follar ni hablamos, no?

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