Charles M. Schulz: recordando su despedida a Peanuts (Snoopy)

(Post escrito originalmente el 14 de Diciembre del 2012)

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En Latinoamérica conocimos a Peanuts como Snoopy porque no existe una traducción para el nombre original que tenga el mismo significado que en inglés. En la mayoría de los diarios, casi siempre los domingos, aparecía una tira nueva y muchas veces decir que era “cómica” no era lo adecuado. Tal vez porque la traducción no era correcta o porque simplemente era un humor melancólico que tenía mucho más sentido en su idioma original. Tal vez la razón, como lo comentan en el video, es que Charles M. Schulz siempre se hablaba a sí mismo a través de sus personajes cuestionando la expresión de los sentimientos con empatía y dulzura durante 50 años.

Charlie Brown siempre me recordó a Woody Allen, nervioso, angustiado por todo, algo neurótico y con una facilidad para los accidentes increíble. Si no fuera por su perro Snoopy, que muchas veces era el sensato y calmado y su amigo Woodstock (la mejor referencia a la época en que fue creado) Charlie Brown no hubiera logrado sobrellevar su enamoramiento a la niña pelirroja ni ser parte del staff del Apollo 13 como mascotas oficiales. Peppermint Patty era una versión infantil del feminismo creciente de la época y no es raro que por eso Marciela llamara “Señor”, algo que me hacía reír muchísimo. Lucy era la representación del amor-odio fraterno al que estaba expuesto el dulce Linus, tal vez por eso siempre andaba arrastrando su cobija, como objeto de seguridad ante la actitud bully de su hermana. Sally era insoportablemente asfixiante con Schroeder algo muy característico de las mujeres enamoradas poniendo a prueba la paciencia de este prodigio del piano de cabellos rubios.

Si algo aprendimos de Snoopy es que cuando los adultos se vuelven necios, obtusos e irracionales sus voces suenan así “Blwa, Blwa-Blwa-Blwa-Blwa, Blwa-Blwa” y por eso no hay que hacerles caso. Charles M. Schulz era Peanuts y no es rara su decisión de que nadie más continuara escribiendo la tira luego de su fallecimiento y que con profunda pena decidiera dejar de dibujarla al saber que tenía cáncer para concentrarse en su salud. Algo que me impactó de la entrevista que les adjunto es que con voz quebrada dice que “hizo lo mejor que pudo” cuando Snoopy es considerada la tira de prensa más grande hasta hoy (inclusive sobre Calvin and Hobbes) y es un referente mundial para los caricaturistas y los escritores de novelas gráficas.

Hoy al cumplirse 13 años desde que Charles M. Schulz hiciera público su retiro quiero recordar al genio creativo que nos mostró que se puede ser positivos en la adversidad y soledad, que puedes tener una hermana odiosa y aún así quererla, unos amigos que muchas veces dicen las cosas en el momento menos indicado pero que siempre te acompañan, y que el amo es el mejor amigo del perro por absurdo que esto suene. Espero que Charles M. Schulz se haya ido con la certeza que su legado contínua pues inevitable pensar en él cada vez que escuchamos un “Blwa, Blwa-Blwa-Blwa-Blwa, Blwa-Blwa”