¿El sacrificio de ser mamá?
El título puede sonar dramático pero es cómo muchas veces se ve a la maternidad, como una serie de estados emocionales y físicos que denotan el gran sacrificio que es tener un hijo y porqué se termina glorificando el “estado de ser madre”.
Partamos por lo más básico: el ser mujer no es inherente a ser madre. La maternidad es una opción y la mujer es la única que tiene el derecho de elegir si quiere o no llegar a ese estado. Aquí seguramente algunos dueños de las mujeres, cof, cof, digo hombres, dirán que ellos también tienen derecho a opinar y les digo que no. Nosotras somos únicas que tenemos la capacidad de engendrar, cargar, gestar, partir y amamantar, ustedes no. Por lo tanto, nunca sabrán qué significa la maternidad desde el punto del desgaste físico y emocional que conlleva alimentar y mantener vivo a una persona por 9 meses dentro de ti. Qué no sea justo, ese es otro lío.
Luego de tomar la decisión de ser madre…. dejemos para otro post la maternidad forzada, ¿ok? estamos en el punto que a pesar de saber todos los cambios que conllevan ser madre, decidimos serlo. Los cambios físicos empiezan desde el día 1. Algunas mujeres se sienten bien, otras no tanto y otras realmente la pasan de lo peor y mientras el bebé crece literalmente nos aplasta por dentro, todos nuestros órganos de desplazan de forma tan impresionante que si la piel fuera transparente, la mayoría de las personas vomitaría de ser cómo se ve nuestro cuerpo por dentro. Es incómodo, es desesperante no poder pasar más de 10 minutos sin tener que ir al baño; los cambios de humor, las ganas de comidas rarísimas, la fatiga constante, la hinchazón de los pies, la nariz, el cabello reseco, la piel manchada, los gordos por todos lados, la piel rota por las estrías, los senos enormes y sensibles…. pero ¡ay! de aquella mujer que se “atreva” a decir que no se “siente de maravilla” “que es el mejor estado” “que se siente radiante” cuando seguramente quiere que la persona que lleva dentro salga desesperadamente de ella. La mujer que hable así del embarazo es automáticamente juzgada de mala madre, criticada por decir cosas “horribles” y tildada de vaga o lo más fácil “entonces para qué te embarazaste” y saben cuál es la respuesta a esas personas: CÁLLATE.
Que una mujer decida ser madre, no la transforma es un dios o en súper héroe. Sigue siendo persona, que siente, que se fastidia, que se molesta y que tiene derecho a decir lo que piensa de los cambios tan bruscos que su cuerpo está sufriendo y aquí si cabe el término sufrir. Ninguna mujer debería juzgar a otra si no esta “feliz” de lo que le está pasando al contrario debería ser de apoyo hablar abiertamente lo que sentimos para nos sentirnos solas cuando no nos sentimos bien. Es normal y sano hablar de lo fastidioso y realmente cansado que es el embarazo y mis respetos aquellas que deciden pasar por esto más de una vez. Las admiro.
Hoy escuché un comentario que me hizo pensar en esto: una nueva mamá había colapsado porque su bebé no dejaba de llorar y tuvo que salir de su casa a llorar al patio mientras le daba el bebé a su esposo harta de la situación y no se lo había contado a nadie porque “tenía miedo que la juzguen de mala madre” esto no está bien. Somos seres humanos y el embarazo como la maternidad en sí misma es durísima. No existe libro en el mundo que te prepare para que lo que se viene y cada persona responde y actúa de manera muy particular; nadie sabe el tipo de mamá que será, hasta que lo es.
Debemos ser un poco más solidarias con nosotras mismas, porque nosotras, nadie más sabemos lo que es y hombres, Ustedes pueden apoyarnos pero nunca juzgarnos, para nosotras la maternidad comienza desde la fecundación y sepan que nos cambia completamente, física y emocionalmente. Ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero putX qué jodido es.
