Practica responsable del graffiti (PRG), un debate que Bogotá debe asumir de manera responsable.

Por : Rodrigo Lozano Vila (1)

Es lamentable ver cómo el espacio público y el mobiliario urbano se han deteriorado por cuenta de rayones, mamarrachos y «tags» que son plasmados de manera indiscriminada, logrando que su proliferación irresponsable y descontrolada amenace con acabar con cualquier concepto de orden y estética en la ciudad.

El arte urbano como forma de contribuir al desarrollo de una ciudad, debe desarrollarse a través de la expresión artística responsable y la participación ciudadana.


Al cumplirse cinco años de la trágica muerte de Diego Felipe Becerra, el tristemente célebre «Grafitero», considero importante rendir homenaje a su memoria y respeto a su familia, con algunas reflexiones sobre el tema de la PRG en nuestra ciudad, Bogotá.

Lejos del debate sobre la trágica muerte de Diego Felipe, los hechos que le dieron origen y lo que se desencadenó posteriormente en la ciudad, quiero plasmar en este documento ideas y reflexiones entorno a lo que podria ser una de las mayores contribuciones al desarrollo y embellecimiento de nuestra ciudad : la práctica responsable del Graffiti o PRG.

«Una gran ciudad nunca podrá ser llenada de grafitis, de acuerdo, pero a veces pareciera que sí, que el grafiti tiene la intención de avanzar hasta cubrirlo todo, hasta tragárselo todo. Como la selva. Esa es la imagen que recibe el forastero al caminar por algunos de los céntricos barrios de Bogotá: imagen collage, imagen puzle, armada con múltiples piezas de pin-tura y texto».

Jorge Enrique Lage, en su artículo Bogotá Pintada. (2)


El caso de Bogotá

Es un hecho : Bogotá ha sido víctima de grupos de ciudadanos que la han venido considerando como un lienzo propio, donde pueden expresar su «arte» de manera libre y espontánea, sin tener en cuenta el derecho que asiste a los demás de tener un espacio público limpio y agradable a la vista de todos. Las autoridades han guardado silencio, temerosas de reprimir al «grafitero» y bajo la ausencia de una política clara de cómo enfrentar el flagelo.

Ese gran lienzo en que se convirtió el espacio público bogotano, sus fachadas, su mobiliario urbano, sus señales de tránsito, sus esculturas, e incluso sus árboles, ha sido víctima del abandono, la falta de control y de cualquier curaduría por parte de la ciudad, convirtiéndose en una amenaza seria para que el espacio público (sin excepción) se consolide como un solo gran espacio, donde propios y extraños, artistas y no artistas, vándalos y ciudadanos de todo tipo, expresen de manera indiscriminada, desordenada e irresponsable su propio concepto de «arte», habiendo logrado ya algo que ya es notorio : una ciudad sucia y desordenada.

Llama la atención también, la indolencia del ciudadano (sumada claro está a la impotencia) que como todo ser humano, se acostumbró por defecto a vivir en medio de la suciedad y de las marcas y rayones que invaden incluso el frente de sus casas. Esta indolencia sin embargo se matiza con las masivas jornadas cívicas de limpieza que han surgido como respuesta y clamor de la ciudadana por una ciudad más limpia y agradable.

Injusto, frente a tantas tareas y responsabilidades que tiene la administración de la ciudad, que a pesar de los enormes esfuerzos no se logren implementar de manera continua y sostenible las estrategias de limpieza y recuperación del espacio público. Que sobre el bien recuperando días antes, se plasme nuevamente el bendito rayón. Que los recursos que deban ser destinados para esta limpieza sean públicos, pudiéndose destinar a tantas otras cosas, como el arte, la cultura y la recreación.

Debo reconocer sin embargo los grandes esfuerzos que han hecho las autoridades en el pasado reciente, a través de la Secretaría de Cultura y las alcaldías locales para hacer sesionar las mesas del Graffiti tanto a nivel de localidad como Distrital, con el fin de promover, fomentar y socializar las estrategias tenientes a lograr la consolidación de una verdadera PRG.

Nada se escapa

Los grandes murales y los grafitis de calidad artística son ellos mismos víctimas del vandalismo de otros «artistas» que se creen con mejor o mayor derecho de pintar encima, de plasmar en ellos sus firmas, o sus mamarrcahos.

Los bienes protegidos por la ley, como el mobiliario urbano, el sistema vial, los puentes, los bienes de interés cultural, entre otros, a pesar de estar contemplados como elementos sobre los cuales no está permitida la práctica del graffiti, son constantemente asediados por vándalos irresponsables que retan a los ciudadanos y a la autoridad, motivados seguramente por su ánimo de protesta, su inconformidad o como expresión equivocada de lo que pueda ser considerado como arte urbano o graffitismo.

Una apreciación similar está plasmada en el relato del cubano Jorge Enrique Lage de la siguiente forma :

«El grafiti ya no mira a una tradición gráfica, a una postal de museo. Es resultado de la improvisación y no del boceto previo. Invade la superficie no como obra, estilo, marca, sino como residuo, rastro, salpicadura, testimonio de un proceso social donde el autor se confunde con la multitud urbana y el arte con el fluir caótico de la vida».

Lo positivo

Pasando al lado positivo, un hecho cierto o premisa, es que Bogotá cuenta con una buena cantidad de graffitis de excelente calidad y factura artística, así como murales que embellecen la ciudad y la ubican como una de las ciudades en el mundo referente internacional en materia de arte callejero o «street art».

¿No deberíamos aprovechar esto para avanzar en vez de permanecer en la crítica pasiva y las quejas ?

Muchas de estas piezas han sido desarrolladas en el marco de una práctica responsable, con autorización de la administración o del dueño del predio e incluso con financiación pública o privada que dignifica y enaltece el oficio del artista. El Graffiti Tour de Bogotá es célebre a nivel mundial y podría pasar de ser una experiencia memorable a algo insuperable, el día que logremos consolidar la PRG.


Visto lo malo y lo bueno, tratemos de llegar al problema de fondo.

Lo que de verdad nos raya.

Ciertos «grafiteros» se precian de estar «expresándose» en los muros de la ciudad a través de su «arte»

Para algunos (y estoy haciendo referencia a ciertos personajes dentro de un gran grupo de personas que no merecen ser estigmatizadas y donde hay verdaderos artistas) cualquier rayón es arte, y alegan que por ser un concepto subjetivo, nadie está llamado a calificar si su «arte» es bueno o malo. Pintan, rayan y maltratan los espacios, ensucian y logran hacer que una determinada zona de la ciudad se vea sucia, acabada, abandonada y desordenada. Esta suciedad fomenta el abandono y la inseguridad.

A la hora de justificar su conducta y tratar de defenderse con argumentos, llegamos a lugares comunes y a una defensa pobre que a juicio de quien escribe estas líneas carece de sustento social y jurídico, traspasando las barreras de lo que es una PRG :

«al decirnos que no podemos pintar en un lugar, nos está coartando el derecho a la expresión»

«nadie puede decir que es arte y que no es arte, es un concepto subjetivo»

«el arte es eso, es esencialmente transgresor»

«con nuestra pintura no le estamos haciendo mal a una persona»

Me pregunto : los únicos sujetos de protección son las personas ? Los bienes (y los animales) también son objeto de protección por parte de la ley.

Graffiti vs. Vandalismo

El vandalismo es la actitud o inclinación a cometer acciones destructivas contra la propiedad pública sin consideración alguna hacia los demás.

En Bogotá, al igual que en muchas ciudades del mundo, de manera descarada y abusiva, los mal llamados «artistas callejeros» practican un acto vandálico llamado «bombing» que consiste en salir de forma clandestina a rayar cuanta pared, caneca, banca, vitrina, puerta y lugar encuentran.

Ponen su firma sobre un lienzo que no les pertenece, firman, pero lo hacen sobre su obra, sino lo hacen usurpando un espacio que es de todos, no de ellos.

Expresan su «arte» . En gracia de discusión, si se tratara de definir o llegar a un acuerdo de si es arte o no es arte, podríamos llegar a este de una manera relativamente fácil, el problema, es que si en realidad es arte, se trata de arte plasmado en un lienzo que no les pertenece. Ese lienzo es el espacio público, que es de todos, no de unos pocos.

El «bombines» «tagging» o rayón sobre superficies no autorizadas no puede ser considerado graffiti ni se enmarca en una práctica responsable. Es vandalismo. Constituye una conducta antijuridica y es daño en bien ajeno.

La frontera entre arte y vandalismo

Debemos partir nuevamente de una premisa bien importante : los graffiteros, jóvenes, o artistas no pueden ser estigmatizados, señalados o culpados sin procesos bajo el marco de la ley. Deben ser respetados como personas, así como los demás esperamos ser respetados por nuestros conciudadanos y por las autoridades.

La muerte de Diego Felipe Becerra marcó una gran herida en la ciudad, un distanciamiento importante ente grupos de ciudadanos y autoridades, una cicatriz difícil de borrar, pero es hora de pasar la página.

Debemos actuar dentro del marco de la convivencia y de la PRG. Es la contribución de nuestra ciudad al nuevo aire que esperamos respirar luego de la firma de la paz.

Una cosa es arte y otra es vandalismo. El arte se promueve y se respeta. El vandalismo se reprime.

Además de la represión policial o administrativa, hago referencia a la represión social y ciudadana que debe motivarnos a dejar de ver estas conductas como aceptables o permitidas, a mantenernos pasivos e indolentes.

Que debe seguir

Llegó la hora de que la administración Distrital, haciendo uso de su legítimo ejercicio de autoridad fije una frontera clara entre arte y vandalismo, sin tener que citar para cada caso a un curador experto frente a un rayón para que éste a través de un debido y engorroso proceso, tome una decisión sobre si se proteje (o no) las «obra del artista».

Debe aplicarse una política clara y contundente, enmarcada además en los decretos ya existentes (3) y en el Código de Policía Distrital que habrá de promulgarse luego del Nacional : cualquier rayón, mancha, «tag», pintura o expresión, plasmada sobre una superficie no autorizada, con pintura o elementos similares, a través de cualquier técnica o arte, no debe ser permitida.

Lo anterior debe facultar al dueño del predio y a la ciudad a través de las empresas de aseo que presten el servicio para se removido de manera inmediata. El transgresor debe ser amonestado con base en la legislación vigente y conminado a reparar el daño realizado sobre el bien ajeno, sea este público o privado. Las multas que se impongan además del trabajo de pintura y reparación que deben realizar los transgresores, deben servir para mantener la ciudad limpia.

Los ciudadanos no podemos seguir tolerando que unos pocos ensucien y acaben con la ciudad. Debemos ser solidarios y reprimir enérgicamente este a quienes invaden nuestros espacios. Debemos árame os de valor y determinación para volver a pintar nuestros muros y fachadas, a pesar del costo y de lo dispendioso que esto resulte.

Por otro lado, el Distrito, de manera coordinada entre sus entidades y los alcaldes locales, de manera activa con su comunidad de la cual están cerca y conocen, deben habilitar espacios para la PRG. Es deseable que estos espacios sean concertados con la comunidad, usados an el marco de escuelas o talleres donde se le enseñen a los jóvenes además de técnicas y modalidades de expresión artística, valores y principios ciudadanos que por sí solos los motivr a no violar la ley, a respetar el espacio público y a dar ejemplo a los demás.

De esta forma, ciudadanos y autoridades podremos dar el primer paso hacia tener una ciudad más limpia y ordenada. Una ciudad reconocida no por sus rayones y suciedad, sino por la calidad artística de sus murales e intervenciones urbanas.

El Graffiti no puede desaparecer, pero debe pasar de ser un mal o un cáncer que se come a una ciudad, a ser la cura y el remedio para propiciar una mejor convivencia entre ciudadanos que proyecte además a Bogotá como potencia cultural y turística mundial.

Los ingresos y bienestar que puede tener una ciudad más limpia y ordenada, con exposiciones al aire libre de verdaderos trabajos artísticos y expresiones legítimas de sus ciudadanos puede ser parte de la gran solución que estamos esperando para mejorar nuestra calidad de vida.

Una ciudad. O se construye sola, ni por acto mágico de los gobernantes de turno. Una ciudad es un proceso dinámico en el cual día a día sus principales actores, los ciudadanos deben confluir en la búsqueda de propuestas y soluciones para mejorar un espacio que les es propio, donde viven y donde vivirán las generaciones futuras.

Con estas líneas espero contribuir en el debate responsable que debe mantener la ciudad para conjurar uno de ,os muchos males que la aquejan.


(1) sobre el autor de este artículo : Rodrigo Lozano Vila nació en Bogotá y ha vivido toda su vida en esta ciudad, donde además de la docencia universitaria, ejerce su profesión de abogado. Fue candidato al Concejo de Bogotá en el 2015. Es abanderado de varias propuestas ciudadanas de limpieza y recuperación de espacios públicos. En las actualidad asesora a la administración Distrital en la implementación de estrategias de limpieza y recuperación de espacios.

(2) Bogotá pintada. Artículo de Jorge Enrique Lage (Cuba) Publicado en Bogotá Contada. Una campaña de fomento. a la lectura de la secretaría. de cultura, recreación y deporte y el instituto distrital. de las artes – idartes. 2013

(3) El marco legal para la PRG está contenido en un Acuerdo del Concejo (algo escueto y vago) y dos Decretos Distritales.

Acuerdo 482/2011

«Por medio del cual se establecen normas para la práctica de grafitis en el Distrito Capital y se dictan otras disposiciones»

Decreto 075/13.

“Por el cual se promueve la práctica artística y responsable del grafiti en la ciudad y se dictan otras disposiciones”

Decreto 529 de 2015

«Por medio del cual se modifica el Decreto Distrital 075 de 2013"

Glosario

Espacio Público

«Entiéndase por espacio público el conjunto de inmuebles públicos y los elementos arquitectónicos y naturales de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, por su uso o afectación, a la satisfacción de necesidades urbanas colectivas que transcienden, por tanto, los límites de los intereses individuales de los habitantes». Artículo 5° de la Ley 9ª de 1989

«Es el conjunto de espacios urbanos conformados por los parques, las plazas, las vías peatonales y andenes, los controles ambientales de las vías arterias, el subsuelo, las fachadas y cubiertas de los edificios, las alamedas, los antejardines y demás elementos naturales y construidos definidos en la legislación nacional y sus reglamentos». Artículo 21° del Decreto Distrital 190 de 2004

Glosario del Grafiti

Los decretos arriba enunciados contienen las definiciones legales necesarias para una aproximación al marco legal sobre la materia.

Los mismos grafiteros alrededor del mundo se han encargado de publicar sus propios glosarios informales, cuya consulta puede contribuir a entender su idiosincrasia. Uno de ellos puede ser consultado en https://www.graffiti.org/faq/graffiti_glossary_es.html

Galeria fotográfica

Con el padre de Diego Felipe, explorando mecanismos de participación de la mesa del graffiti de Suba para la conmemoración del quinto aniversario de su muerte. En compañía de BEATRIZ Cardenas directora de la UAESP y de Antonio Hernández, director del IDPAC.
Las puertas o persianas del comercio son usadas muy frecuentemente para plasmar verdaderas obras de artes en contraste con otras formas de expresión
Verdaderas obras de arte, está sobre la carrera 7 de Bogotá que tristemente se encuentra vandálizada.