La nueva moda: prohibicionismo

En Mar del Plata, en pura temporada turística y vacacional de jóvenes con sus familias o entre amigos, por motivos de “cuidar la salud” de estos se suspenden las fiestas electrónicas. En varios puntos del mundo avanzaron a una prevención efectiva, en Argentina seguimos retrocediendo.

No es la primera vez que esto sucede en el país y no es sobre el único problema que en vez de prevenir, legislar o trabajar, decretan la prohibición porque es la forma más fácil de, para ellos, resolver el problema. El argumento de prohibir para cuidar la salud de los jóvenes es viejo, anticuado y falta de compromiso hacia todos. Lo vimos en Footloose ¿qué pasa cuando, en 1980? También prohibamos el sexo también porque quizá hay una epidemia de VIH que no sabrán cómo prevenir.

Prohibir este tipo de cosas nunca es la solución, y como lo he dicho anteriormente, lleva a la ilegalidad una actividad que no lo es. En muchos puntos del mundo, los gobiernos reconocieron que las drogas hoy son parte de estas fiestas (lamentablemente quizá) pero eso no permite a estos prohibirlas, sino su trabajo debería ser una prevención efectiva frente a la decisión del otro: la “reducción del daño”.

El tema drogas se volvió el centro de discusión en el país, cuando a mediados de 2016, 5 chicos fallecen en una combinación de situaciones entre la drogas, el extasis específicamente y el local bailable. Desde ese día, la mejor idea que se les ocurrió fue suspender las fiestas electrónicas (ojo! únicamente las electrónicas) en la Ciudad de Buenos Aires. Una mesa multisocial se armó para debatir posibles soluciones, claramente ninguna solución hacia aquellos que disfrutan de estas fiestas. Seis meses después sale una legislación, que lo único que ofrece es las reglas para la habilitación de tal. No quiero imaginarme qué pasaría si aun con la ley, vuelve a pasar tal tragedia.

En un país europeo que no ponemos de ejemplo como a Suiza o Finlandia se trabajó sobre esto. Permítanme traducirles algunas de las medidas:

  • Despenalizar todas las drogas.
  • En vez de cárcel, ayuda a los adictos en centros especializados.
  • Fondos de la policía para tratamiento y prevención.
  • Aumento del gasto en centros de rehabilitación.
  • Dar a estos, trabajo y cursos de diferentes oficios.

No son medidas muy difíciles, y tampoco que de un día para el otro surgen efecto. Pero es trabajo a largo plazo, así como lo es la educación para la prevención debe serlo para aquellos que pueden ser ayudados. Igualmente aquí llegamos al extremo de la adicción.

En otro país que hoy día debería ser ejemplo para muchos, para un diario del mismo país cuenta:

“Es una intervención en contexto de fiestas. Hacemos reparto de folletería advirtiendo sus riesgos, hay un grupo que conversan con el usuario, eso no es nuevo, lo que es la primera vez que se realizará análisis de sustancias, es una medida nueva para Uruguay aunque no para el resto del mundo […] Luego que la persona ya decidió consumir, por ejemplo se analiza si tiene los activos del éxtasis o hay presencia de otros activos más tóxicos que puedan dañar más y tiene la oportunidad de decidir […] Este tipo de intervenciones no promueven el consumo como se ha dicho, se intenta llenar el vacío que hay cuando se hace ejercicio de los derechos de cada uno. No es un control de calidad, no solo damos un resultado sino que es una herramienta que está al servicio de un trabajo preventivo” (http://www.republica.com.uy/realizan-primer-control-calidad-drogas-sinteticas-fiesta-electronica/573795/)

Quizá la próxima medida sea suspender las previas porque se consume alcohol o llegar a borrar artistas de Spotify porque promueven el consumo. No son situaciones diferentes a los otros países, son cuestiones mundiales pero que cada gobierno decide enfrentarlo de cierta forma. Hoy Argentina muestra falta de compromiso o de voluntad. Prohibir por el hecho de no poder o ni siquiera querer controlar, beneficia a ellos quizá con fondos, pero perjudica a miles que quieren disfrutar de estas fiestas. Hay que madurar, ver que la sociedad avanzó, los jóvenes de hoy no son los mismos que cuando ellos fueron jóvenes en el ’70. Salgan, pregunten, censen, encuesten, investiguen, estudien y trabajen para nosotros que somos los que elegimos. Déjenos disfrutar como queramos, tomar las decisiones que tengamos ganas porque en fín, el perjudicado final seremos nosotros mismos y hagan su trabajo que debe ser prevenir pero no imponer con sus ideales.

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