CÓMO HACKEAR (Y PONER EN JAQUE) A LA INDUSTRIA LITERARIA (2013)

Por m. Isaac V.R.*

Mala Racha de Rodrigo Solís es un libro que narra los problemas de un escritor que sin querer se ve obligado a entrar al sistema literario sin tener ninguna publicación “seria” y ya.

Los tópicos comunes de crítico literario dirían: “es una novela de juventud y aprendizaje, sin duda habrá que leer proyectos venideros de este autor”.

Aplausos.

Vámonos al cóctel que paga el instituto de cultura.

Aunque tal vez lo más importante del libro de Rodrigo Solís es un suceso que empieza a hackear (y poner en jaque) al sistema literario como lo conocemos.

Rechazado por todas las editoriales, desde la más pitera hasta la más cacagrande, y con un gran talento narrativo, Rodrigo optó por un nuevo modelo para comercializar su primera novela: la preventa virtual para financiar el tiraje de su primera edición.

Y funcionó.

El sábado 16 de Febrero vendió el último ejemplar.

Rafa escribe una novela y no la publican las editoriales, escribe otra y tampoco la publican las editoriales, otra más y no la publican. Lo peor es que, en palabras de Hernán Casciari (¿o era Rodrigo?), “Rafa es un genio”

Pero todo inicia con Rafa, el “ezcritor” y editor en jefe de Mi Cabeza Editorial. Rafa escribe una novela y no la publican las editoriales, escribe otra y tampoco la publican las editoriales, otra más y no la publican. Lo peor es que, en palabras de Hernán Casciari (¿o era Rodrigo?), “Rafa es un genio”.

Como buen genio y buen valiente se avienta a la autopublicación en un sistema en el que mata al intermediario (y de paso deja de comer para poder pagar las facturas). Entre algunos sacrificios y días de salir a vender libros en la calle, despega el sueño editorial.

Los lectores han cambiado ¿por qué no cambiar también la forma de publicar y de vender

Los agentes literarios tiemblan, los apadrinados por algún político están contentos pero no tranquilos, los editores opinan que un escritor no se puede valer de sí mismo para la edición, las grandes firmas venden cada día menos, y los escritores de Mi Cabeza Editorial cobran por novela un porcentaje al que sólo accedería García Márquez después de enviar a su agente a romperse el hocico con Diana.

Los lectores han cambiado ¿por qué no cambiar también la forma de publicar y de vender? ¿por qué seguir con los libros apoyados en un estante esperando a un lector perdido que pose sus manos sobre ellos y hojee y diga “es como la de Paulo Coelho”?

En eso también, la Mala Racha tiene un gran valor literario: utilizó para algo las cadenas en Power Point con oraciones al Divino Niño o con imágenes graciosas. Surgida como un blog que hizo del spam una idea brillante “si los lectores no vienen a ti, ve tú tras los lectores”.

Mala Racha es un conjunto de postales del Campeche cotidiano del usuario de transporte público y, ahí, también tiene un aporte valioso: el protagonista es un antihéroe que está intentando seducir a la vida para que deje de caerle a madrazos, a veces le funciona, otras veces, la mayoría, sólo termina acompañando a P., mirando alguna película y bebiendo cerveza antes de caer en su cama o hamaca.

En alguna de sus innumerables anécdotas, Rodrigo cuenta sobre la forma en la que Hernán Casciari dijo que leyó uno de sus escritos con lágrimas en los ojos, porque su narrativa tenía algo que la ficción no tenía, era real.

Al pensarlo con detenimiento, unos meses, un blog, dos borracheras y una novela después, entiendo un poco más eso. Es como si Rodrigo jugara a ser el hermano heterosexual y limpio de Jaime Bayly.

Sí, del mismo Bayly que sacó a su esposa de la casa, el mismo que entrevista a Joaquín Sabina y le propone un intercambio de parejas. Esa inusitada honestidad que cae como un balde de agua salada y pone en entredicho, de alguna manera, la vigencia del sistema como lo conocemos.

Y retiemble en su centro Mondadori al sonoro rugir del autor. [LL]

*Este artículo fue publicado originalmente el 3 de abril de 2013. Estamos investigando cómo ha avanzado el hackeo.

(+) Mi Cabeza Editorial

(+) Ezcritor

(+) Mala Racha

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