SOBRE LOS LECTORES INFIELES

Por m. Isaac V.R.

Soy un mal lector. Uno que engaña a los libros con otros y luego los pone a hacer una orgía en su cerebro donde obligo a Vargas Llosa a beber bourbon del ombligo de Bukowski y me divierto mirando a Henry Miller dándole unas nalgadas a Sor Juana mientras la biografía de Justin Bieber musicaliza todo.

Leo de todo y no me arrepiento, leo a todo tipo de autor: poscoloniales y señoras copetonas que decidieron combatir el tedio de una vida solucionada con la literatura.

Sin embargo, cada vez que me preguntan por mi autor favorito inmediatamente digo “Alejo Carpentier”.

Pero hasta para ser el mayor fanático de Alejo Carpentier que existe en la tierra soy un mal fanático de Carpentier, porque puedo tener otro escritor favorito durante dos semanas, luego dejarlo, regresar a mi fanatismo por Carpentier. En eso, mi gusto literario es similar al matrimonio.

¿Cómo descubres que eres un lector infiel?

-Conociste a un autor.

-Leíste su obra de principio a fin, la releíste, te enamoraste, te cautivó, no te separaste de él durante un tiempo.

-Leías otros escritores, pero tu fanatismo y devoción la dedicabas a ese escritor, sabías que no había momento de tu vida que él no describiera en una frase, y si no lo decía, lo diría pronto (excepto los muertos).

-Luego llegó a tus manos tu primer affair de lector. Otro autor que te apantalló por su estructura o sus historias, innovador pero que te hablaba como tú querías escuchar.

-Pasaste semanas en su obra, entendiéndolo y, si durante esas dos semanas te hubieran dicho ¿cuál es tu autor favorito? hubieras dicho el nombre de ese autor, no del que decías ser tu primer autor favorito.

-Pero luego regresas, o no.

Y así brincas de un autor favorito a otro.

Entonces descubres que has tenido quince autores favoritos en un año.

Felicidades, también eres un lector infiel

Pásale, hoy tenemos una fiesta swinger. [LL]

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